Malos Tratos Psicológicos

Se habla de  violencia psicológica cuando una persona adopta una serie de actitudes y palabras destinadas a denigrar o negar la manera de ser de otra persona con el fin de someter, controlar y mantener el poder. No se trata de un desliz puntual sino de una forma de relacionarse.

La dificultad para detectar la violencia psicológica es la imprecisión de sus límites. Un mismo acto puede ser interpretado como abusivo o no dependiendo del contexto. En 2006 todavía no existía una definición consensuada de ésta porque ha sido reconocida recientemente

En este tipo de violencia existe un vínculo directo entre el comportamiento de quien agrede y el impacto emocional negativo que tiene éste  en la víctima. Hay palabras que sirven para provocar la tensión y  la inseguridad y el modo de pronunciarlas está destinado a someter a la otra persona; violencia verbal y psicológica son indisociables.

Ésta se articula en torno a varios ejes de comportamientos que constituyen microviolencias:

  • El control: gastos, relaciones sociales, pensamientos.

  • El aislamiento con el objetivo de que la vida  de la víctima se centre únicamente en el agresor, puede conducir incluso a  una desinserción.
  • Los celos patológicos que se producen a partir de un sentimiento de desvalorarización, él explica su frustración por la infidelidad de su compañera, no soporta  la alteridad, quiere poseerla y le exige presencia continua y exclusiva, ninguna explicación racional aplaca unos celos patológicos puesto que se trata de un rechazo a la realidad.
  • Repetir un mensaje hasta que se consiga la saturación de las capacidades críticas y su juicio, esta forma de violencia normalmente se produce tras una separación.
  • La denigración. Actitudes desdeñosas y palabras hirientes que lograr minar la autoestima de una persona y que le inducen a perder confianza.
  • Las humillaciones, ridiculizar, la denigración sistemática provocan una ruptura de la identidad, un desmoronamiento interior, la víctima acabará asimilando la depreciación y dejará de sentirse digna de ser amada.
  • Los actos de intimidación, se trata de una fuerza indirecta con el objetivo de provocar miedo (lanzar objetos, dar portazos).

  • La indiferencia ante las demandas afectivas, para mantener a la víctima sumida en la inseguridad.
  • Las amenazas la anticipación de un golpe provoca tanto daño en el psiquismo como el golpe mismo, esto se ve intensificado por la incertidumbre con respecto a la que se mantiene a la persona con respecto a la realidad de la amenaza. Así se mantiene el poder.

La violencia física y la psicológica están vinculadas porque la violencia física no se produce si antes no ha habido psicológica. No obstante, esta última se puede dar sola, como en el caso de la violencia perversa que  puede causar mucho sufrimiento, Muchas víctimas dicen que es la forma de violencia más difícil de soportar.

La violencia psicológica tiene por objeto mantener una dominación. Sigue un patrón de intensificación: control, celos, acoso, humillaciones, denigración. La repetición de estas situaciones produce un desgaste mental. Es negada por el agresor y así de esta manera logra conservar el poder

Recensión de «El acoso moral. El maltrato psicológico en la vida cotidiana»  Hirigoyen, Marie France.

Violencia de Género en Castilla la Mancha (2011)

En España, el número de víctimas mortales por violencia de género, desde 2003 a noviembre de 2011, ha sido de 599. En Castilla la Mancha, en ese tiempo, se han producido 25 víctimas mortales, lo que representa un 4,2 % del total. Desde 2006, (según informe del Consejo General del Poder Judicial) donde esta Comunidad figuraba en el tercer lugar de España en número de víctimas, se ha venido produciendo una disminución progresiva en el número de muertes. Así en 2007, se produjeron 5; en 2008, 3; en 2009,1; en 2010,1.

Datos de 2011 Mujeres (= o < 15) Víctimas Denuncias
España 20 486 895   43,4% 54  100% 134002 100%
Canarias      913642   4,5%   3   4,9%      8049 0,88%
Castilla la Mancha      890670   4,3%   1   1,6 %      4910 0´55%

De estos datos se desprende que Castilla la Mancha que tiene una población equivalente (mujeres de 15 años o más, 890002 mujeres con esas características) a la Comunidad de Canarias, con 913642 (23640 menos) tiene menos víctimas mortales por violencia de género, un 3,3% menos.

Por el contrario, Andalucía con 16, (26,2%); Madrid con 9, (14%); y Comunidad Valenciana con 8 (13,1%) son las Comunidades Autónomas donde más muertes se han producido. Baleares, Navarra, y Castilla la Mancha son las Comunidades Autónomas (1 muerte en cada una de ellas, 1,6%) donde se han producido menos muertes. La víctima de nuestra Comunidad era de Ciudad Real. En la provincia de Albacete no se ha producido ninguna víctima. (Según informes de la Secretaría de Estado de la Igualdad, 2011).

Con respecto a las denuncias (en 2011), en España, se han interpuesto 134002 denuncias por violencia de género; lo que representa el 0,65% de la población femenina de 15 años y más. El número de denuncias interpuestas en Castilla La Mancha han sido de 4910, de esa misma población, lo que representa el 0,55 % (0,1% menos que la media española). En la provincia albaceteña ha habido 254 denuncias, el 0,4%.(0,15% más bajo que Castilla la Mancha y 0,50% menos que la media española.

De todos estos datos se desprende que Albacete es una de las ciudades de Castilla la Mancha donde menos violencia de género se produce, al menos en cuanto a estos ámbitos que se analizan.

Socialización Diferencial

Según la teoría de la socialización diferencial, las personas, en su proceso de iniciación a la vida social y cultural, y a partir de la influencia de los agentes socializadores, «adquieren identidades diferenciadas de género que conllevan estilos cognitivos, actitudinales y conductuales, códigos axiológicos y morales y normas estereotípicas de la conducta asignada a cada género” (Walker y Barton, 1983 en Bosch Fiol, als 2007, p.11).
Desde antes de nacer la familia se prepara para recibir a la criatura y lo hace, generalmente, de forma diferente según sea niño o niña: la ropa y los colores de la misma, la habitación más o menos adornada y con diferentes juguetes, las expectativas de la familia…será diferente. Ya desde el nacimiento, niños y niñas reciben trato distinto por parte de quienes integran su entorno familiar. Las interactuaciones de familiares y criaturas no son de la misma calidad, ni en la misma cantidad, por ejemplo, el hecho de llevar siempre delante en un carrito gemelar al mismo bebé, le va a permitir a éste interactuar en mayor medida con la persona adulta que lo conduce y va a estar mucho más despierto y activo que el bebé que va detrás. Poco a poco van aprendiendo e interiorizando, aprenden los comportamientos que existen entre niños y niñas y por extensión entre las mujeres y los hombres. Así pues, la socialización de género es el proceso por el cual aprendemos a pensar, sentir, valorar, comportamos y actuar como hombres o como mujeres, de acuerdo a unas normas, creencias y valores que cada cultura y cada época asigna a unas y a otros. Estas normas no son universales para todos los seres humanos, ni son para siempre porque cambian con la edad, de acuerdo al lugar donde se viva el lugar, etc.
Cada grupo social, cada sociedad transmite normas, valores y sistemas de representación desde la niñez, en forma implícita y explicita con: gestos, comportamientos, tipos de relaciones, sanciones sociales y tabúes.

La socialización de los géneros constituye un proceso de aprendizaje cultural de los papeles asignados a cada individuo según su sexo. A una edad muy temprana, las criaturas aprenden que las personas adultas se clasifican en hombres y mujeres, y son muy diferentes entre sí. A los 3 años de edad empiezan a comprender y asumir el sexo: niño o niña. Además, a partir de esta edad, observan que los sexos tienen asignados atributos y modos de comportamiento diferentes; que los hombres y las “actividades masculinas” suelen estar mejor valorados y que las mujeres y “sus actividades” ocupan una lugar de subordinación, es decir, van aprendiendo la jerarquización. Para las criaturas, no es sencillo guiarse en esta cultura de dos géneros y tampoco les es fácil formarse una idea de cuál es el comportamiento de género apropiado” (Guía Gender Loops, 2008, pag.6)
Las expectativas de la sociedad, la selección de juegos y juguetes según el género y la asignación de tareas basadas en el mismo tienden a definir ese proceso de diferenciación. La socialización de los géneros, también denominada enculturación, se relaciona íntimamente con los valores étnicos, culturales y religiosos de cada sociedad. Las pautas sociales que se transmiten en la enculturación /socialización de niños y niñas son: jerarquización social, creencias religiosas y mágicas, relaciones de poder, pautas de alimentación e higiene, normas de vestimenta, pautas sexuales y sus prácticas, formas verbales y gestuales…
http://www.youtube.com/watch?v=Ynz8MC-EpR4&feature=related

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La Educación del Amor ¿Podemos educar en un amor igualitario?

La educación del amor en las mujeres adultas tiene una importancia decisiva en la prevención de la violencia de género, pues el concepto de amor romántico, que todo lo puede,en el que hemos  sido socializadas  ha sido y es  un factor decisivo en la persistencia de la violencia de género y puede ser uno de los factores que contribuyan decisivamente a su erradicación .

Las claves para erradicarlo, serían:

  1. Promover la deconstrucción  del amor como subordinación y dominio.

Marcela Lagarde afirma que las mujeres reciben el mandato del amor como si emanara naturalmente de su ser porque hemos sido configuradas socialmente para el amor.  Nuestra cultura  lo coloca en el centro de nuestra identidad y lo considera un medio de valoración personal, de autoestima. La filosofía de género tiene que ver con lograr los objetivos amorosos para los que hemos sido educadas. Pero el amor puede representar relaciones de dominio, de opresión ya que se unen en él lo público y lo privado, lo social y lo personal; en ámbitos que abarcan la intimidad, la convivencia, la corresponsabilidad, la economía, el erotismo, el amor y el poder. El amor a veces, está cargado de deseos mágicos, mitos y dogmas. Se trataría de transformar las relaciones y el contenido del amor sobre las bases del pacto y la negociación equitativa que permitan la convivencia, la independencia y la libertad.

  1. Analizar la función social de la maternidad

La preparación de las mujeres para la maternidad ha sido históricamente un proceso de transmisión de conocimientos, funciones y valores entre las propias mujeres y, sobre todo, de madres  a hijas, lo que se denomina adiestramiento informal, que aún tiene importancia en la sociedad actual. Esta transmisión requiere de un análisis  crítico en la medida en que ha sido fuente de discriminación hacia las mujeres En la educación en valores de igualdad debe enfatizarse la transformación positiva de los roles tradicionales femenino y masculino en la familia. Es necesario democratizar la vida familiar, compartir autoridad y compartir el poder de madre o padre, así como las responsabilidades para que las madres puedan disfrutar de tiempos y espacios para sí mismas y no se produzca ese abuso que hoy en día se sigue produciendo.

  1. Fomentar la sororidad y el empoderamiento .

La sororidad es una dimensión ética, política y práctica del feminismo. Enuncia los principios de equivalencia y relación paritaria entre mujeres. Propicia una alianza que  potencia la confianza, el reconocimiento recíproco de la autoridad. Conduce a la búsqueda de relaciones positivas y al apoyo mutuo para lograr el poderío genérico, de todas, y el empoderamiento de cada una. Podemos llegar a acuerdos entre nosotras  y así sumar y crear vínculos. El mecanismo más eficaz para lograrlo es dilucidar en qué estamos de acuerdo y discrepar con respeto (Marcela Lagarde, 1997) El empoderamiento abarca a la persona en relación con su entorno inmediato y con la institución. Se trataría de promover acciones que posibiliten el empoderamiento , como personas individuales, realizando actividades que fomenten la autoestima  y, por otra parte, una vez hemos conseguido la alianza entre ellas, apoyar la participación en todos los ámbitos ya sean institucionales o sociales.

  1. Visibilizar a las mujeres y su diversidad, enfatizando su aportación a la sociedad en cada cultura y momento histórico.

La desvalorización simbólica de la mujer, violencia cultural, la abocó históricamente a un estatus de subordinación y exclusión institucional, violencia estructural, y esta marginación y carencia de poder favoreció su conversión en objeto de abuso físico violencia directa. (Magallón Portolés, 2005).La violencia cultural es simbólica y persistente en el tiempo: anida en la religión,  la ideología, el lenguaje, el arte, la ciencia, el derecho, los medios de comunicación y  la educación. Su función es legitimar las otras violencias, la directa y la estructural. La violencia simbólica tiene que ver con la ignorancia que han sufrido las mujeres y sus aportaciones en la producción de conocimiento. Sacar a la luz los logros y experiencia de las mujeres contribuye a la construcción de una cultura de paz; la sabiduría de las mujeres, menos conocida y reconocida que la de los varones, puede colaborar a un cambio, aportando significados nuevos a la cultura y proporcionando raíces para una igualdad más profunda, capaz de ayudar a la erradicación de la violencia de género.

La Real Academia de la Lengua y el Sexismo

El día 8 de marzo se conmemora el “Día Internacional de la Mujer”. La necesidad de esta efeméride viene determinada por los diferentes ámbitos tanto del mundo laboral, doméstico y de cuidado, como del poder y el empoderamiento; en los que las féminas sufren discriminación y desigualdad. Recientemente Ignacio Bosque, ponente de la Nueva Gramática de la Lengua Española y académico de  la Real Academia de la Lengua, ha publicado un trabajo “Sexismo lingüístico y visibilidad de la mujer” en el que se analizan nueve guías que ofrecen recomendaciones sobre utilización de un lenguaje no sexista y que han sido publicadas por comunidades autónomas, sindicatos y universidades. Bosque afirma que la mayor parte de éstas  han sido escritas sin la participación de los lingüistas puesto que es a ellos a quien corresponde determinar si los usos verbales son sexistas o no; aunque, por otra parte, considera que no es una ilegalidad el elaborar esas guías, si debían haber consultado sus puntos de vista, apunta. El estudio ha sido ampliamente divulgado y contestado desde distintos estamentos y diversos puntos de vista, pero los medios de comunicación, en general, no han reparado en otros aspectos que contempla el trabajo y que reflejan  la situación de la mujer en la sociedad actual.

El académico parte de premisas a las que denomina “verdaderas”: la primera es que las féminas están discriminadas. Este hecho es constatable por las alarmantes cifras de la violencia doméstica, la RAE la denomina así. Celia Amorós, Catedrática de Filosofía Moral y Política, considera que éste término “violencia doméstica” es  una “chapuza conceptual” porque invisibiliza el carácter estructural de la violencia contra las mujeres, de género, ya que ni toda agresión se produce en el ámbito doméstico, ni todas las agresiones que se producen en este ámbito, tiene como víctimas a las mujeres. Lo doméstico despolitiza el término y le resta importancia puesto que  es lo personal, lo íntimo, lo privado. Nada más lejos de lo privado que  la violencia contra las mujeres y los malos tratos ya que  no son un problema de quienes lo padecen, ni se debe quedar  encerrados  entre las cuatro paredes de una casa, no se trata de  “crímenes  pasionales” sino que es un problema social y político que hay que erradicar.

Otras de las premisas verdaderas de las que parte es la discriminación que padecen las mujeres en el mundo laboral. Una fémina, en la Unión Europea,  tiene que trabajar cada año 54 días más que un hombre para ganar lo mismo, motivo por el que la fecha del 22 de febrero fue elegida como Día Europeo para la Igualdad Salarial entre Hombres y Mujeres.

Son ellas, por lo general, quienes sufren acoso sexual así como diferencias en el trato personal en el trabajo y en el grado de capacitación profesional exigible en la práctica. Apunta el académico que hay una desigual distribución de las tareas domésticas, ellos realizan un tercio del trabajo que hacen ellas, también son las mujeres quienes se ocupan de las personas menores o dependientes. La publicidad sigue utilizando su cuerpo como un objeto y perviven muchas situaciones de discriminación y desigualdad .El corolario de estas premisas es que aquel considera necesario extender la igualdad social de hombres y mujeres en la sociedad y lograr que la presencia de éstas se visibilice.

No incluye  la desigualdad existente en el reparto de poder, un ejemplo es que las parlamentarias no han aumentado desde 2004,  muy al contrario, han disminuido en una, ahora son 124, con un porcentaje que no llega al 36%, con lo que no se cumple lo establecido por  la ley de igualdad: ni más de 60 %, ni menos de 40% de representación para cada sexo.

Esas premisas “verdaderas” de las que parte y que, por cierto, él como lingüista, si se encuentra capacitado para exponer en su estudio; he intentado ilustrarlas con datos y cifras que nos presentan un panorama de desequilibrio, desigualdad y discriminación.

Bosque apunta que  “existe discrepancia entre las mujeres acerca de cuáles son exactamente las medidas que evitarían la discriminación”. Es muy descabellado que pretenda que haya unanimidad en esto, sería comparable con que pidiera que entre  todas las personas no hubiera discrepancias en cuáles serían las medidas adecuadas  contra la crisis económica;  o que no las hubiera entre las personas amantes de fútbol a la hora de elaborar una lista  para la selección española. Por supuesto que hay discrepancias, incluso entre las feministas, porque el movimiento feminista no está jerarquizado, hay muchas tendencias y sensibilidades, afortunadamente;  aunque el objetivo sea el mismo, conseguir la igualdad entre todos los seres humanos.

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Parlamentarias en 2011

La representación de las mujeres en el Parlamento no ha aumentado desde 2004,  muy al contrario, ha disminuido en una, ahora son 124 las parlamentarias, con un porcentaje que no llega al 36%, por tanto no se cumple lo establecido por  la ley de igualdad: ni más de 60 %, ni menos de 40% de representación para cada sexo.

Parlamentarias

De las 124 diputadas, solo 39 eran cabeza de lista en sus candidaturas De las dos formaciones mayoritarias, el PSOE presentó a 19 mujeres como cabeza de lista en las 52 provincias, el PP a 15, IU solo a 7.El PSOE cuenta con más diputadas, el 38% y IU y Los Verdes se queda con el 27%, La razón principal es que los partidos se las han ingeniado para que los hombres coparan los primeros puestos.

124 mujeres ocuparán un escaño, un porcentaje que no llega al 36% de los 350 escaños del Parlamento; en cambio 226 hombres, casi el doble.

Estas cifras manifiestan que sigue existiendo una gran desigualdad entre hombres y mujeres y a pesar de leyes que intentan establecer medidas de acción positivas, la realidad se impone y el famoso “techo de cristal” que, en puridad, solo se aplica al obstáculo invisible de las profesionales que les impide ascender en su carrera, también se puede extrapolar aquí; máxime cuando la política puede  llegar a ser casi una profesión para ciertas personas. . Este desequilibrio en la  representación política es una tarea pendiente de la sociedad democrática: no se trata de cuotas, se trata de representatividad.

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25 de noviembre «Día de la Eliminación de la Violencia contra las Mujeres»

El 25 de noviembre se conmemora el “Día internacional de la eliminación de la violencia contra las mujeres” y es un tiempo necesario para la reflexión y toma de conciencia sobre la situación de las mujeres; porque nacer mujer, en muchas partes de mundo, es estar condenada directamente al infierno, afirma la filósofa Amelia Valcárcel. Nacer mujer puede significar que las maten antes de nacer, en esa macabra selección en la que  no interesa que nazcan niñas, les den menos de comer, les prohíban ir a la escuela o las retiren antes de tiempo,  las utilicen como niñas soldado, como arma de guerra con violaciones masivas,  las violen, las ataquen con el fin de marcar su cuerpo para siempre, golpeen, asesinen, mutilen, que no tengan libertad para mostrar su propia imagen, las casen siendo niñas o contra su voluntad, estén más expuestas que los hombres a determinadas enfermedades, que sean utilizadas como esclavas sexuales, no puedan votar o conducir o simplemente salir a la calle… Quizás este contexto de violencia nos parezca muy lejano pero si consideramos que la solidaridad es la base de la convivencia es nuestra obligación contribuir en la medida de nuestras posibilidades y desde nuestro propio ámbito a su erradicación.

En el contexto europeo en el que vivimos, en este primer mundo, nacer mujer puede significar estar incluida en la lista de maltratadas por sus parejas o exparejas. Ese número no depende de lo rico o avanzado que nos parezca el país, en Finlandia, Suecia o Alemania hay todavía más violencia de género que en España.Algunos achacan este mayor número al consumo de alcohol que provoca una mayor relajación moral pero, en cualquier caso, el porcentaje de alcohólicos está en torno al 50% ¿qué pasa con los que no lo son? y si lo son solo agreden a su mujer, si el alcohol produce esa laxitud moral, la produce ante el vecino, el pariente o cualquier persona.Desde mi punto de vista esta teoría no se sostiene.

Por último, nacer mujer aquí puede significar ser una de las  400.000 mujeres que están siendo maltratadas. La directora del Observatorio de la Violencia de Género ha señalado que el número de mujeres maltratadas podría alcanzar el millón, si bien fuentes del mismo han precisado que en España un millón y medio de mujeres ha padecido alguna vez la violencia machista.

Otros tipos de violencia no son tan sangrantes como las anteriores pero si ocasionan en la sociedad una enfermedad crónica que posibilita y es caldo de cultivo de lo anterior y produce déficits, desigualdad e injusticias. A pesar de estudios y formación, en ocasiones, más brillantes que los de los hombres, tienen menos posibilidades de trabajar. Soportan las responsabilidades familiares y domésticas en mucho mayor grado que ellos. Es cierto que ellas tienen mayor esperanza de vida pero con peor calidad. En el trabajo asalariado perciben menos que los hombres. En los puestos importantes de gestión y administración no están o lo hacen en un porcentaje mínimo. Las grandes decisiones son tomadas por ellos, salvo que exista una norma o control que lo regule y aún existiendo. Por ejemplo, el número de mujeres en el Parlamento es el mismo que en la anterior legislatura pero representan un 36%.Su cuerpo es utilizado por la comunicación y la publicidad como reclamo y objeto demasiadas veces…Ya por discriminación explícita o encubierta somos las mujeres quienes las sufrimos en mayor grado.

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Roles Sexistas en el Cine y la Televisión y su Repercusión

Una de las principales conclusiones del estudio «La repercusión de los roles sexistas en cine y televisión», elaborado entre unos 500 alumnos y alumnas de Secundaria de la Comunidad Valenciana.; manifiesta que las adolescentes se sienten más atraídas por los chicos conflictivos y mantienen  la esperanza de que el amor logrará cambiarlos.

El trabajo pone de manifiesto que las historias que adolescentes y jóvenes ven en televisión, no son tan inocentes sino que están cargadas de estereotipos sexistas e incluso pueden servir de base e influir en casos de violencia de género, como afirma J. Bustamante que, junto a Aldara Martos, es el autor del estudio.

El personaje de ficción que les resulta más atractivo es aquel que tenga las siguientes características: misterioso, peligroso, seguro de sí mismo, fuerte independiente, arriesgado y protector. Estos atributos son considerados tradicionalmente como propios de los hombres, y sus características son  muy estereotipadas. Edward y Jacob, de «Crepúsculo»; Cabano, de «Física o química»; y El Duque, de «Sin tetas no hay paraíso» son los más deseados.

El 95% de las chicas responde que los celos son ingrediente fundamental del amor y manifiestan que si su pareja  tiene celos es porque la quiere. El 75 % responde que una conducta celosa las hace sentir bien porque son manifestación del cariño.

Ante una conducta de infidelidad, el 80% de las chicas, responsabiliza a la otra mujer. Si ellas les fueran  infieles a su pareja, las chicas consideran que él sería violento con el otro y rompería la relación (90%), un 40% de las chicas afirma que serían insultadas y un 3% piensa que serían agredidas.

Afirman las chicas en un 50% que les dirían sus contraseñas de móvil, correo, etc. A su novio si eso ayudará a tener más confianza en ellas. Un 30 % lo haría porque afirman que no tienen nada que esconder. .Un 20 % no se las daría ya que consideran que forma parte de la intimidad

Los chicos “malos” son los que triunfan. Un reciente estudio a cargo de Peter Jonason de la Universidad Estatal de Nuevo México (EEUU), apoyado por un segundo estudio con una muestra de 35.000 personas de 57 países hablan de una triada “oscura” que resulta atractiva para las mujeres.

  • Narcisismo (Seguridad en sí mismo)
  • Impulsividad (es un hombre espontáneo)
  • Capacidad para mentir  ( es un chico listo)

Las chicas justifican comportamientos agresivos como insultar, apretar el brazo, gritos, empujones… por los celos y restan importancia a este comportamiento, creyendo que cambiará con la edad. Bustamante recuerda que los celos están en la base de los casos de violencia de género y  lo que empieza como una imitación de la ficción en la adolescencia puede terminar en una tragedia en la intimidad del hogar y engrosando las cifras de víctimas de maltrato.La mayoría ven normal que el novio les controle las llamadas del móvil o los amigos con los que sale. Creen que es una demostración de amor y que en el fondo ellas controlan la relación.

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Víctimas de la Violencia de Género

 Son cincuenta las mujeres que han muerto a manos de sus parejas o ex parejas en lo que va de año (fuente Europa Press), desafortunadamente esta cifra queda obsoleta casi cada día. El número asusta pero si pensamos que detrás de cada número hay una mujer, una persona a la que se le ha negado un bien fundamental,  su vida, más que asustarnos nos sobrecogemos.

Victimas 2011      ( Europa Press)

Su nombre, sus circunstancias, sus sueños, sus deseos, sus esperanzas se vieron  truncadas. Algunas no habían puesto denuncias por malos tratos y otras  permanecían con su agresor, víctimas de indefensión aprendida, de síndrome de Estocolmo doméstico  o de una situación psicológica, llámese como se llame, de la que no han podido o sabido salir. Debimos actuar antes, solo en unas pocas ocasiones el entorno de la víctima desconocía los malos tratos, y se puede asegurar que hay otras en que es la propia familia quien disuade a las mujeres para que no abandonen a su agresor.

Atrás dejaron su propia vida, una  familia rota y, en la mayoría de los casos, menores a quienes se les privó de otro derecho fundamental: disfrutar del cariño de su madre.

Ante una  situación de malos tratos no podemos culpabilizar a las víctimas porque las convertimos en doblemente víctimas; debemos  protegerla y al mismo tiempo denunciar y  aislar socialmente a los agresores.

Éste es el papel que como sociedad nos corresponde. Permitir esta sangría nos deshumaniza. El silencio nos convierte en cómplices. Debemos mostrar nuestra solidaridad con las víctimas, es urgente que nos impliquemos en esta lacra que día a día nos azota. Basta ya. Es hora de tomar postura, es hora de la implicación, de la colaboración junto con los hombres. Necesitamos a los hombres y los niños por la igualdad de género, es imprescindible.

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