Contra la Mutilación

[…]Llegó el momento de la ablación, es decir, la circuncisión, de mi hermana menor, Amam. Yo, como todas las hermanas menores, sentí envidia, celos de que ella entrara a formar parte de ese mundo de adultos que todavía me estaba vedado. Amam era una adolescente […] en Somalia se cree que entre las piernas de las chicas existe algo malo, partes del cuerpo con las que nacemos pero que no son limpias. Estas cosas tienen que extirparse, de modo que les cortan el clítoris, los labios internos y gran parte de los labios externos de la vulva, luego cosen la herida y dejan una cicatriz donde antes estaba el órgano genital. Sin embargo, los detalles del ritual son un misterio, algo que nunca se explica a las chicas. Solo saben que, llegado el momento, algo especial les sucederá. En consecuencia todas las chicas somalíes aguardan expectantes la ceremonia que las transformará de niñas a mujeres […] el pago por este procedimiento supone uno de los mayores gastos de una familia, aunque se ve como una buena inversión, pues sin él las niñas no pueden entrar en el mercado matrimonia. Con los genitales intactos son indignas, zorras inmundas que ningún hombre se rebajaría a tomar por esposa.[…] La orina y la sangre solo podía salir por ese minúsculo agujero del diámetro de una cerilla. Con esta brillante estrategia se aseguraban de que no practicara el sexo hasta después de casarme y de que mi marido supiera que se casaba con una virgen […]

 “Flor del desierto” Waris Dirie y Catheleen Millar

En Indonesia vuelve a permitirse la mutilación o excisión  femenina después de haber estado prohibida durante cinco años. La legalización de la práctica puede ser realizada por profesionales, con el pretexto de que no pueda ser llevada a cabo por cualquier persona.

La regulación estipula que esta práctica debe respetar los genitales y solo extraer la piel que rodea el clítoris, el grado varía dependiendo de las creencias y costumbres de cada comunidad del archipiélago. Ante esta situación, Amnistía Internacional y varias asociaciones civiles denuncian que el nuevo decreto vulnera varias leyes nacionales en materia de derechos humanos, discriminación por género y protección de menores.

El informe del Secretario General de las Naciones Unidas titulado “Guía general para la aplicación de la Declaración del Milenio” dice que “cuando los derechos humanos fundamentales no están protegidos, los Estados y la ciudadanía tienen más posibilidades de sufrir situaciones de conflicto, de pobreza y de injusticia”. También indica que “las prácticas tradicionales peligrosas, como la mutilación genital femenina, siguen siendo formas comunes de malos tratos”.

La mutilación/excisión genital femenina es una violación fundamental de los derechos de las niñas y las mujeres tal como se describen en numerosas convenciones internacionales, entre ellas la “Convención sobre los Derechos del Niño” y la “Convención sobre la eliminación de todas las formas de discriminación contra la mujer”.

Es una actividad discriminatoria y viola el derecho a la igualdad de oportunidades en la vida; el derecho al nivel más elevado de salud; el derecho a la libertad contra todas las formas de violencia física y mental, lesiones o abuso; el derecho a la protección contra todas las formas de prácticas tradicionales perjudiciales para la salud de las niñas y las mujeres; el derecho a tomar decisiones sobre la reproducción libres de discriminación, coerción y violencia; el derecho a la libertad contra los prejuicios y todas las demás prácticas que estén basadas en la idea de inferioridad o superioridad o bien de los géneros o en funciones estereotipadas de los hombres y las mujeres.

Esta práctica atenta contra los derechos de las mujeres y les ocasiona graves perjuicios y enfermedades; en cambio posibilita que los hombres ejerzan el control sobre los cuerpos de éstas.

La mutilación/excisión genital femenina causa un daño irreparable. Puede conducir a la muerte debido a un síncope hemorrágico, un síncope neurogénico como resultado del dolor y del trauma y una grave e insuperable infección y septicemia. Por lo general es de carácter traumático.

Otros efectos dañinos incluyen: incapacidad para sanar; formación de abscesos; quistes; crecimiento excesivo de tejido de cicatrización; infecciones del tracto urinario; cicatrices de neuroma; dolor durante la actividad sexual; un aumento en la susceptibilidad ante el VIH/SIDA, la hepatitis y otras enfermedades transmitidas por la sangre; infecciones del tracto reproductivo; enfermedades inflamatorias de la pelvis; infertilidad; menstruación dolorosa; obstrucción crónica del tracto urinario/piedras en la vejiga; incontinencia urinaria; parto obstruido y un aumento en el riesgo de hemorragia e infección durante el parto.

Quienes llevan a cabo la mutilación/excisión genital son practicantes locales que heredan tradicionalmente esta capacidad y son tradicionalmente mujeres. Disfrutan de una situación especial en la sociedad tradicional y reciben un pago por sus servicios.

También han comenzado a darse casos en que las parteras capacitadas y las enfermeras se han hecho cargo de la mutilación/excisión genital femenina, una práctica que ha aumentado en algunos países durante los últimos diez años. Implícitamente, esta medida se opone al derecho básico a la integridad del propio cuerpo y, en lugar de poner fin a la práctica, tiende a legitimar la mutilación/excisión genital femenina.

La mutilación/excisión genital femenina se practica por diferentes razones:

Razones psicosexuales: para disminuir el deseo sexual en la mujer, mantener la castidad y la virginidad antes del matrimonio y la fidelidad durante el matrimonio, y aumentar el placer sexual del hombre;

Razones sociológicas: como forma de identificación con la herencia cultural, la iniciación de las niñas a la edad adulta, la integración social y la preservación de la cohesión social;

Razones higiénica y estética: en algunas sociedades, se considera que los genitales externos de la mujer son poco limpios y antiestéticos, y por tanto se eliminan para promover la higiene y proporcionar un atractivo estético;

Razones religiosas: la mutilación/excisión genital femenina se practica en varias comunidades bajo la creencia equivocada de que lo exigen ciertas religiones;

Razones de otro tipo: para mejorar la fecundidad y promover la supervivencia infantil.

Es preciso que cambien las actitudes, las previsiones, las costumbres y las creencias: La mutilación/excisión genital femenina está basada en creencias tradicionales y en una falta de conocimientos. Los progenitores a menudo no son conscientes de los peligros que representan estas prácticas, y pueden considerarlas como justificadas por razones culturales. En otras ocasiones, puede que la presión de la sociedad para adaptarse a la norma sea demasiado fuerte, incluso cuando los progenitores sospechan o saben que sus hijas corren peligro.

Las comunidades, progenitores, docentes y niñas y niños tienen que comprender y debatir por qué se practica la mutilación/excisión genital femenina, por qué es peligrosa, por qué es preciso poner fin a esta práctica y cuál es la mejor manera de hacerlo. Existe una gran necesidad de información pública, y los medios de comunicación pueden desempeñar un papel importante en su difusión. Los hombres, así como las mujeres, tienen que participar y comprometerse en la lucha contra la mutilación/excisión genital femenina.

Los gobiernos tienen que mostrar su compromiso para poner fin a la Mutilación/excisión genital femenina. Muchos sectores se muestran reacios a abordar creencias firmemente enraizadas, incluso cuando se sabe que son peligrosas para la infancia. Esto suele ser especialmente cierto en el caso de las creencias religiosas. Los gobiernos tienen que comprometerse a abordar el fin de la mutilación/excisión genital femenina de manera abierta y enérgica. Deben ratificar las convenciones internacionales pertinentes, promulgar las leyes apropiadas que prohíben la mutilación/excisión genital femenina e incluir la eliminación de esta práctica en los planes nacionales de desarrollo pertinente, los programas de reducción de la pobreza y otras intervenciones relacionadas con el tema.

Es preciso prohibir por ley la mutilación/excisión genital femenina. En el plano comunitario, es posible que estas leyes resulten difíciles de aplicar si no se produce un proceso de concienciación o cambio en los comportamientos. Las autoridades encargadas de la aplicación de la ley tienen que mostrar su decisión para reconocer los casos y perseguirlos. Los y las profesionales de la salud que llevan a cabo prácticas de mutilación/excisión genital femenina tienen que ser perseguidos bajo este tipo de leyes.

Es preciso prestar apoyo a quienes luchan contra la mutilación/excisión genital femenina. Los individuos y organizaciones comunitarias que se opongan a las prácticas dañinas tradicionales, por ejemplo las organizaciones locales femeninas, necesitan asistencia para asegurar que disponen de la capacidad para actuar de manera eficaz como promotores contra estas prácticas. Las ONG pueden desempeñar una función fundamental facilitando la participación de las fuerzas indígenas en el proceso de poner fin a la mutilación/excisión genital femenina. Los dirigentes religiosos o morales que influyen en los valores de la sociedad pueden desempeñar un importante papel para acelerar el fin de ésta práctica. Su compromiso para abolir la mutilación/excisión genital femenina puede ayudar a asegurar que ninguna familia en su comunidad continúe esta práctica.

Los niños, las niñas y los adolescentes tienen que recibir información y poder rechazar la mutilación/excisión genital femenina. Los niños, las niñas y los adolescentes no suelen tener la posibilidad de escoger si son o no sometidos a prácticas tradicionales peligrosas. Sin embargo, en algunos casos las niñas prefieren someterse a la mutilación/excisión genital femenina que confrontar las consecuencias sociales que se derivan de no aceptar la tradición. En tales casos, proporcionar a las niñas los conocimientos sobre las alternativas puede servir para habilitarlas a fin de que se protejan a ellas mismas y a sus hijos. También es preciso formar a los varones sobre las consecuencias negativas de la mutilación/excisión genital femenina sobre la salud genética de la niña y las consecuencias para la sociedad de la práctica de medidas discriminatorias.

Comprender la incidencia y la naturaleza de la mutilación/excisión genital femenina es una medida esencial para luchar contra ella. Es preciso recopilar datos de manera sistemática. Las principales intervenciones incluyen establecer una base de datos sobre la mutilación/excisión genital femenina y sobre los indicadores de las repercusiones en el ámbito internacional; definir indicadores de procesos para medir los logros de las mejores prácticas; y llevar a cabo evaluaciones participativas y estudios etnográficos locales para comprender mejor las causas que llevan a la continuación de este tipo de prácticas.

Los servicios médicos tienen que tener capacidad para responder a las consecuencias de la mutilación/excisión genital femenina, y el sistema educativo debe contribuir a evitarla.

La Organización Mundial de la Salud estima que entre 100 y 140 millones de mujeres han sido sometidas a algún tipo de mutilación genital y esto puede interferir con las funciones normales del cuerpo, causar daño y consecuencias para la salud e incluso provocar dificultades en el parto. Hay otra cuestión no menor y es que dificulta o elimina el placer de las mujeres en las relaciones sexuales, cuando no las hace dolorosas. Así se controla el cuerpo de las mujeres.

   Informe de UNICEF

“La mutilación femenina un delito culturalmente condicionado”

Elena Torres Fernández (Universidad de Almería)

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1 comentario en “Contra la Mutilación”

  1. WANGARI MAATHAI (Kenia). ¿La conocéis? Os dejo alguno datos:

    Premio Nobel de la Paz 2004 es una defensora a ultranza de la ablación del clítoris. Nacida en Kenia, Mathai pertenece a la etnia kikuyu. Según sus postulados, la ablación del clítoris ritualiza el paso de las niñas a la edad adulta y es parte de la defensa de la identidad étnica que reivindica. “La escisión está en el corazón de los kikuyus. Todos nuestros valores están edificados sobre esta práctica”, declaró en 2001, al apoyar la campaña de castración femenina forzosa promovida por los Mungiki.

    Los Nobel obviaron este pequeño e intrascendente desliz de su ideología y le dieron el premio por su lucha contra la tala de árboles en África. Matahai fue la anfitriona de De la Vega durante el viaje que la vicepresidenta realizó a África con otras ocho mujeres de política española y se fotografiaron vestidas a la usanza africana. Nadie habló de la ablación de clítoris en aquella fiesta.

    Y ahora os dejo una foto de la premio Nobel con la ViceVogue y el feminista declarado Zapatero.

    http://elpais.com/diario/2007/03/09/sociedad/1173394803_850215.html

    Yo no pienso votar al PSOE, que se pone el disfraz de feminista y no denuncia a tipejas (aunque tengan el Nobel) que están a favor de la ablación del clítoris. ¡Y la Academia Sueca también se luce!

    Saludos cordiales.

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