La Indumentaria Manchega

¡Ya huele a Feria! Con la elección de manchegas y manchegos, que se suele llevar a cabo a últimos de agosto, comienza la tarea  que ha de hacer posible que nuestra Feria sea de las mejores de España e incluso del mundo. Pero el esfuerzo debe ser de todas las personas que de alguna manera participamos en la misma, nuestra Feria tendrá la importancia que le queramos dar y será valorada en función del cuidado con el que organicemos y realicemos cualquiera de los actos que conforman la misma.

Con respecto a la indumentaria manchega,  no sólo está compuesta por el traje sino que también incluye el peinado, el calzado y los complementos; e indudablemente, en los últimos años se viene observando un descuido, una dejadez por parte de una gran mayoría de participantes, en especial mujeres. Se pueden ver grupos que no se adaptan a los cánones tradicionales y ellas van con el pelo suelto.

Puede haber discrepancias con respecto al refajo, corpiño, pañuelo…pero está admitido, yo diría que universalmente; que las mujeres no deben ir con el pelo suelto si de lo que se trata es de darle el empaque, la elegancia y la riqueza que representa el llevar la indumentaria completa y eso requiere el uso de los rodetes y el moño de picaporte con sus horquillas correspondientes.

Nuestras tradiciones son muy ricas y es un legado que debemos dejarle a nuestras generaciones venideras y, considero, que no debemos degradarla en beneficio de una supuesta comodidad porque entonces habremos claudicado y aquello que podría lucirse con dignidad y elegancia queda convertido en un disfraz. Me llama la atención el que las Falleras vayan vestidas y peinadas tal como lo hacían antiguamente y eso es digno de alabanza porque ellas cuidan hasta el menor detalle, sin embargo,  nosotras, teniendo una indumentaria tan rica como ellas al menor inconveniente nos “soltamos el pelo” ( obsérvese las connotaciones).

Contribuyamos a darle un mayor brillo, riqueza y elegancia a nuestra indumentaria porque eso repercute en nuestra Feria.

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Neomachismo o Machismo

Laura Nuño, Directora de la Cátedra de Género de la Universidad Rey Juan Carlos) afirma que “Los varones siguen teniendo un espacio de privilegios que reproducen o perpetúan a través de lo que se está llamando  neomachismo o micromachismos “.

El machismo sigue vivo, es cierto que no se consideraría apropiado declarar abiertamente la inferioridad de las mujeres, se tacharía de discriminación explicita y por ello rechazable. Pero si existe un machismo arraigado, con raíces profundas, un machismo encubierto y oculto de  actitudes y comportamientos que  pretenden reforzar la supuesta inferioridad de las féminas y que constituyen lo que actualmente se denomina “neomachismo”.

Aunque el término -neo- alude a nuevo; no son nuevas formas de discriminación surgidas en nuestras sociedades,  son formas antiguas que permanecían ocultas en la propia estructura del sistema y que estaban “normalizadas”  en el sistema patriarcal. Es el mismo machismo de siempre pero que permanecía oculto y casi  imperceptible para personas no ejercitadas en la materia, solo que se han revelado y sacado a la luz.

La corriente neomachista se caracteriza por intentar equiparar el machismo con el feminismo  cuando, en realidad,  son términos antagónicos puesto que el primero pretende  que la supremacía de los varones  permanezca inalterable y prevalezca el estatu de superioridad de los mismos. Mientras que el feminismo  lucha por la igualdad de derechos, oportunidades y trato entre hombres y mujeres.

Son machistas no nuevos ni viejos, sino de siempre, quienes dicen defender la igualdad  pero solo lo quieren hacer a su manera para que ello les permita seguir con sus privilegios. Es indignante comprobar el daño que producen personas influyentes, con poder y dominio en las redes sociales y que contribuyen a crear opinión;  cuando   catalogan de “feminazis” a todas las feministas,  a quienes trabajan por la igualdad. El propio término está impregnado  de violencia puesto que alude a que hay mujeres que matarían a los hombres por el hecho de serlo. Es inmoral afirmar que el movimiento feminista no lucha por principios éticos. No es lícito y, además, no se ajusta a la verdad, expresar que pretenden la supremacía y subordinación de los hombres.

Con respecto a la violencia de género, un neomachista se posiciona en contra de ella, al menos de cara a la galería, pero luego siempre alude a que la ley está contra todos los hombres, no contra los maltratadores. Al mito de las denuncias falsas, a que las mujeres denuncian con falsedad porque quieren acaparar los bienes de la familia. Sin analizar las evidencias de las fuentes en las que puede consultar y comprobar que es una falsedad interesada y olvidándose de los y las menores que, normalmente,  se quedan con la madre.

Es fundamental sacar a la luz estos comportamientos, actitudes y palabras que denigran a la mitad de la población del mundo. Hombres y mujeres podemos  y debemos caminar juntos y a la par.