En tiempos de Pandemia

10-05-20


( A propósito de quienes pretenden patrimonializar esta tragedia)

No necesito ver ataúdes para comprender que esto es una tragedia, pienso en personas. No necesito imágenes de cuerpos desnudos exhibidos ( sin permiso) para cerciorarme de que están en un trance doloroso, terrible. Siento que lo peor no ha sido y es el confinamiento sino la tragedia de tantas vidas rotas.
El dolor de muchas familias en España y en el Mundo lo hago mío, me solidarizo, me impregno de empatia y lo siento enormemente. Pero tampoco quiero mostrarlo como si eso me acreditara como humana, lo sufro intensamente pero quiero contribuir a aliviar ese dolor a las demás personas. Quiero, es necesario, defender la alegría, intentar consolarme y consolar porque eso nos facilita el seguir adelante y tener esperanza.

6-05-20


¡No entiendo nada! Un hospital colapsado, sin EPIs, sin respiradores… en la fase aguda de la pandemia y ahora resulta que ya estamos preparados para la fase 1 de la desescalada. Algo no cuadra en todo esto.


3-05-20

La gente joven suele ir sin mascarilla en un porcentaje muy elevado. Y esos son quienes se tendrían que aislar en caso de ser positivos asintomáticos… …
Muchas personas piensan que está enfermedad no les va a afectar Se paran en corro a dialogar de sus cosas interrumpiendo el paso. Van sin mascarilla cuando no se puede guardar la distancia y sin respetar a las personas que cumplimos las normas. Es verdaderamente lamentable y luego dice en televisión algún tertuliano ” sagaz “que la ciudadanía es capaz de hacer un confinamiento inteligente: no conocen la realidad.

30-04-20

¿ Se tergiversan los mensajes de Fernando Simón ( Director de Alertas y Emergencias) de forma interesada o simplemente se hace porque son malos periodistas ? Me inclino por lo primero.

Lenguaje inclusivo

Soy partidaria de utilizar un lenguaje inclusivo, prefiero utilizar persona o ser humano, profesorado o alumnado…en vez de utilizar el masculino genérico, ya que si se oculta a las mujeres en el lenguaje desaparecen en el pensamiento y además el uso del masculino genérico plantea lo que Álvaro Meseguer denomina ” salto semántico” o sea, unas veces nos referimos al género masculino y otras veces a los dos géneros. Pero no soy partidaria en absoluto de que se marque un término que tiene la virtud de no estar marcado. Quien porta la voz es portavoz y es la portavoz o el portavoz pero no la portavoza. Pero entiendo que hay diversas corrientes sobre el uso del lenguaje y es el tiempo el que dará la razón en el sentido en que la lengua española evolucione.

Mitos sobre la Violencia de Género

MITO 1

Hemos llegado a un punto en que la VG lleva asociada la condena del hombre cuando la mayoría de nosotros somos pacíficos. Ser hombre es sospechoso y no tenemos que pedir perdón por serlo, la violencia la ejerce la persona, no el género”

La violencia de género la sufren las mujeres por el hecho de serlo. La filósofa Amelia Valcárcel afirma que ser mujer en muchos lugares del mundo es estar condenada a discriminación y maltrato: no tener derecho a la educación,  a votar, a conducir, a salir sola, no poder mostrar el rostro, ir tapada, ser mutilada genitalmente, estar bajo tutela de padre, marido, etc. comer menos, tener menos valor, ser casada siendo niña…

En contraposición,  los hombres por el hecho de serlo no sufren violencia estructural sino que puede sufrir violencia algún hombre particular, un caso aislado, y puede ser ejercida por una mujer particular.

Debe quedar muy claro que todos los hombres no son maltratadores ni están bajo sospecha, es una idea que se difunde interesadamente y ante ese mito, creencia difundida para intentar lavar esta terrible realidad de la violencia contra las mujeres; solamente actúan a la defensiva y no encaran la lacra aislando a maltratadores y protegiendo a víctimas en la medida de susu posibilidades.

La violencia de género tiene múltiples caras y la peor de ellas son los más de mil asesinatos producidos en España desde que hay datos.  Pero hay otros tipos de violencia:  

  • Psicológica que produce unos efectos terribles sobre la víctima y además no produce tanta empatía como los primeros ya que estos no se “ven”.
  • Violencia sexual que se ejerce contra las prostitutas, todas esclavas sexuales condenadas por ser pobres y vulnerables.
  • Violencia económica: la pobreza tiene rostro de mujer y para eso no hay que irse a un país del tercer o cuarto mundo.

Continuamente van apareciendo otros tipos de violencia contra las mujeres  cuando no hemos conseguido atajar ni siquiera paliar los que ya estaban instalados en nuestra sociedad, los vientres de alquiler es un ejemplo de ello,  una discriminación que afecta a las mujeres pobres y las convierte en vasijas, otra esclavitud sexual.

Debemos contribuir y aportar desde nuestra posición particular,  social y política en la erradicación de esta lacra y un primer paso es cortar este mito ya que es una falsedad que nos perjudica como personas y sociedad.

La palabra en las mujeres.

Afirma A. Martín Casares en “Cultura, mitos y estereotipos sexuales” que las mujeres se han considerado tradicionalmente como “parlanchinas” porque no han sido comparadas con respecto a los hombres en su capacidad de comunicación sino con respecto al silencio.

El modelo de mujer parlanchina está ampliamente documentado en los escritores de la España renacentista y aún se mantiene en nuestro días. A pesar de que las evidencias etnográficas muestran que los hombres no solo hablan mas que las mujeres sino que interrumpen mucho mas.

Entiendo que las relaciones entre hombres y mujeres donde el hombre no escucha y no respeta la palabra de estas, es otra forma de dominación patriarcal adquirida en el proceso de socialización. Los atributos de lo masculino y lo femenino nos condicionan para establecer relaciones igualitarias en donde la actitud en las conversaciones debe ser la escucha activa.

A los niños se los educa con la idea de que son más importantes que las niñas, que son capaces de razonar con mayor objetividad y en colegios, guarderías e instituciones educativas son el centro de atención en detrimento de las niñas. Así aprenden que lo que dicen es muy importante y merece ser escuchado y, normalmente, cuando son adultos tienden a reproducir estos monólogos.

Mil asesinadas, la cifra de la vergüenza

La violencia que se dirige sobre las mujeres por el hecho mismo de serlo, por ser consideradas por sus agresores, carentes de los derechos mínimos de libertad, respeto y capacidad de decisión es lo que se define como Violencia de Género. El 10 de junio de 2019 alcanzamos  la vergonzosa  cifra de mil mujeres asesinadas por sus parejas o exparejas aunque hay que tener en cuenta que en España se tienen datos desde 2003 puesto que antes de categorizar eso como violencia de género se hablaba de crímenes pasionales intentando mantener en el terreno estrictamente privado algo que es un grave problema social. De estas 1000 mujeres 607 han sido asesinadas por su pareja y el resto por exparejas o estando en fase de separación.

La IV Conferencia Mundial de 1995 reconoció que es un obstáculo para lograr los objetivos de igualdad, desarrollo y paz y viola y menoscaba el disfrute de los derechos humanos y las libertades fundamentales. Además la define ampliamente como una manifestación de las relaciones de poder históricamente desiguales entre mujeres y hombres. Por otra parte la ley Orgánica 1/2004, de 28 de diciembre, de Medidas de Protección Integral contra la Violencia de Género establece que la violencia de género se manifiesta como el símbolo más brutal de la desigualdad existente en nuestra sociedad.

En la realidad española, las agresiones sobre las mujeres tienen una especial incidencia, existiendo hoy una mayor conciencia que en épocas anteriores sobre ésta, gracias, en buena medida, al esfuerzo realizado por las organizaciones de mujeres en su lucha contra todas las formas de violencia de género. Ya no es un «delito invisible», sino que produce un rechazo colectivo y una evidente alarma social. Aunque ahora se abre paso una corriente negacionista que intenta un totum revolutum de la violencia y que sería un obstáculo importante para luchar contra ella y un paso atrás.

Las chicas son de ciencias

Llama la atención que ahora se haga una campaña para que las chicas elijan carreras científicas. Nunca es tarde para ello, aunque la educación, al menos la formal, se debía haber puesto antes a la tarea. Desde hace tiempo numerosos estudios apuntaban a que chicos y chicas se dirigían hacia profesiones y oficios con un marcado carácter sexista o al menos muy tradicional. es decir, reproducían los roles que desde antiguo se atribuían a mujeres y hombres en la familia y los trasladaban a su oficio o profesión.

Las expectativas tienen que ver mucho con los resultados de una asignatura y a las chicas no se las motivaba lo suficiente para que tuvieran confianza en si mismas y accedieran a campos masculinizados. No se esperaba de ellas la elección de carreras científicas y la orientación que se hacía iba en dirección contraria y la elección estaba dirigida de antemano. Se habla de vocación pero previo a esta hay todo un curriculum oculto que es el que ha influido en ello.

En las universidades españolas, las chicas son mayoría en la carreras sociales o educativas y los chicos en las carreras científicas o tecnológicas. Aunque una vez concluidos los estudios y aunque sea una carrera feminizada, los puestos de autoridad y con mayor beneficio económico serán ocupados por los hombres y las mujeres irán en un mayor porcentaje al paro o tendrán un contrato más precario.

No “permiten” los malos tratos.

Revisando los términos de búsqueda que se utilizan en internet sobre malos tratos y violencia de género, observó con estupor que, concretamente en  mi blog  https://rosacandel.es/,   se utiliza de forma habitual “¿por qué algunas mujeres permiten ser maltratadas? ¿Por qué se permiten los malos tratos, etc. Dado que la pregunta tiene algunas implicaciones absolutamente contrarias a las víctimas de violencia así como a la propia esencia de la violencia de género, me parece adecuado aclarar lo siguiente.

Según el Diccionario de la Real Academia de la Lengua el verbo “permitir” significa ‘hacer posible [algo]’ y, dicho de una persona, ‘dar permiso u ofrecer la posibilidad [de que algo se produzca]. El verbo “permitir”, por tanto, implica que la víctima de violencia de género consiente, accede, aprueba… esta conducta, se trataría de un acto de autoridad por su parte.

Nada más lejos de la realidad descartada hace años la teoría del masoquismo (https://rosacandel.es/2010/04/10/por-que-las-mujeres-maltratadas-no-abandonan-a-sus-agresores/ ) modelo explicativo que propone que son las víctimas las que tienen necesidad de diluir su sentimiento de culpa a través de los malos tratos  y que  el maltratador responde a esta “necesidad”. Esta teoría  masoquista tiene su crítica en la medida en que la víctima no puede crear al verdugo. El maltratador actúa y convierte en víctima a su pareja. SI NO HAY VERDUGO NO HAY VÍCTIMA.

El efecto de este pensamiento es muy destructivo en la medida en que se considera a las mujeres sujetos activos. Olvida las enormes dificultades tanto psicológicas como sociales y emocionales que sufren las mujeres maltratadas y que hace que algunas permanezcan en esa situación tan inhumana durante mucho tiempo.