La Educación de las Mujeres

La palabra educación deriva del latín educare y significa: guiar, conducir, formar e instruir.

Mediante la educación se pueden transmitir conocimientos, costumbres, valores, normas y formas de actuar.

Por medio de la educación los individuos de una sociedad van interiorizando los valores, habilidades, actitudes y conocimientos que esa sociedad  considera importantes y valiosos y que no son los mismos en todas las sociedades.

Por medio de la educación las generaciones anteriores transmiten los conocimientos, las normas de conducta,  los modos de ser y las formas como se ve el mundo a las nuevas generaciones.

La educación se produce a lo largo de la vida, todo el tiempo estamos inmersos y somos susceptibles de educarnos.

Todos los seres humanos deben ser educados puesto que la educación es un derecho y un deber.

La educación tiene un carácter  liberador, no se pretende infundir el saber sino orientar en la buena dirección. (Guiar, conducir)

La inversión educativa es la más rentable de las inversiones, en términos estrictamente económicos, tanto para las personas como para las sociedades.

La educación es el mecanismo central de cambio de la situación de todos los grupos humanos que se encuentran en situación de marginación:

1.     Proporciona cualificación para desarrollar la capacidad productiva.

2.     Contribuye a la toma de conciencia de los derechos y las obligaciones inherentes a la persona.

3.     Proporciona autoestima y confianza para iniciar un proceso de cambio personal de actitudes que conduzcan a un mayor control sobre las condiciones en las que discurre la propia vida.

4.     Crea las condiciones para el empoderamiento de las mujeres.

Históricamente y hasta el siglo XIX , salvo raras excepciones, las mujeres han estado apartadas de la formación, de la instrucción, y si acaso la han tenido ha sido aquella que iba dirigida a prepararse  como madre y esposa, a desarrollar su función dentro de la casa y del cuidado y atención de la familia.

El primer  título al que la mujer española pudo optar es el de maestra. Una Real Orden de 24 de febrero de 1858 creó en Madrid la Escuela Normal de Maestras, bajo la dirección de la Junta de las Damas de Honor y Mérito. Existían dos grados: el Elemental con las asignaturas de gramática, aritmética, religión, pedagogía, lectura, escritura y labores; y el Superior, con las de geometría, geografía e historia de España. La materia de Labores aparece unida a la formación pedagógica femenina (“María Lejárraga, una mujer en la sombra” Antonina Rodrigo)

La primera vez que en España se cita la educación de las mujeres es en 1695.La necesidad de enseñar a las niñas no se proclama hasta 1768, en una Real Cédula del 14 de agosto pero esta proclamación no tendrá categoría oficial hasta que no se promulgue la Real Cédula del 11 de mayo de 1783, en la que se crean 32 escuelas gratuitas donde las niñas aprenderán a leer, religión y labores. Estas escuelas no funcionarán a pleno rendimiento hasta el siglo XIX (“María Lejárraga, una mujer en la sombra” Antonina Rodrigo).

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