Estereotipos en la adolescencia

Según un estudio realizado por Elena Rodríguez San Julián e Ignacio Megias Quirós (Fundación Reina Sofía) sobre adolescencia y juventud,  en relación a las identidades de género en la adolescencia; se constata la presencia de estereotipos sexistas en chicos y chicas de 14 a 19 años. Se atribuyen, no solo, características diferentes, sino que también,  estas diferencias profundizan  en las etiquetas tradicionales, en los atributos y cualidades diferentes en chicas y chicos.

Se considera que ellas son más capaces de comprender a los demás, de dar cariño y de reflexionar, además de más espirituales. El 56% de las personas encuestadas piensa que las  chicas son sensibles y tiernas frente a solo un 5% de los chicos. Se considera que las chicas están más centradas en los sentimientos y la afectividad y por ello las características más destacadas en ellas son la sensibilidad y la ternura. Según William Ickes el hecho de que los hombres parezcan a veces ser socialmente insensibles puede tener que ver más con la imagen que desean transmitir que con la habilidad empática que poseen. Las chicas se esfuerzan en ser más empáticas porque es lo que se espera de ellas.

La encuesta presenta a las chicas como muy preocupadas por su imagen (46% frente a un 12 % de los chicos). Sin embargo, otra encuesta (2008) realizada a chicos y chicas de 1º y 4º de la ESO, llevada a cabo por profesionales sanitarios de un  Centro de Salud  de Almería, entre un total de 120 adolescentes de entre 12 y 15 años; establece que tres de cada cuatro adolescentes no están conformes con su reflejo, no importa que sean chicos o chicas, ya que ambos sexos cambiarían el aspecto físico que se tiene a esas edades. Entre las chicas, el deseo es adelgazar, y ellos quieren músculos.

Los chicos son considerados dinámicos, activos, autónomos, emprendedores en la misma medida, prácticamente, que las chicas son catalogadas como  sensibles y tiernas. Ellos son mejores para el deporte, más decididos, más hábiles con la tecnología y más capaces de enfrentar problemas.

Con respecto a los celos, no es desdeñable que el 32% considera muy o bastante normal la existencia de celos en la pareja, también superior entre los chicos que entre las chicas (35% y 29% respectivamente). El mito de los celos como ingrediente del amor sigue funcionando.

Con respeto a otro mito del amor romántico muy extendido, el de la “media naranja” Un 17% (hasta el 26% de los chicos) cree que una mujer necesita del amor de una pareja para sentirse realizada, y un 15% (el 20% de los varones) que un chico necesita del amor de una pareja para sentirse realizado. De hecho en la encuesta un 42 % de los chicos y chicas le da mucha importancia a la relación de pareja.

La primera pareja normalmente se tiene entre los 13 y 14 años, siendo los chicos un poco más precoces que las chicas. La fidelidad es lo más importante en la pareja. En cuanto a las relaciones, la mayoría (59,4%) piensa que el chico debe proteger a la chica.

Se cree que las relaciones entre chicas son más conflictivas. La amistad entre chicos se piensa que es más sincera y leal. Con las chicas se comparten mejor los intereses más afectivos (amorosos, sexuales y familiares) Con los chicos se comparten preocupaciones generales (amigos, estudio, trabajo…)

El machismo se piensa que está presente en otras generaciones, pero no en ellos.

Las denuncias falsas: un mito.

El diccionario de la RAE define la palabra  mito1  como una historia imaginaria que altera las verdaderas cualidades de una persona o de una cosa y les da más valor del que tienen en realidad. Este valor añadido que desfigura la realidad y que nos hace partícipes o espectadores de la violencia contra las mujeres, es el mito de las denuncias falsas.

En “La Educación: antídoto contra la violencia de género”  (Trabajo de investigación del Máster en Malos Tratos y Violencia de Género: un enfoque multidisciplinar) realicé una encuesta en dos grupos de trabajo; uno con un proceso de coeducación de varios años. El resultado es la constatación del dislate ya que el 46% opinaba que las mujeres denuncian con falsedad para quedarse con los bienes de la familia mientras que un 54% pensaba que si una mujer da el paso de denunciar es porque es maltratada. Este dato refleja muy a las claras el estado de la cuestión ya que casi la mitad de la población  magnifica y agranda extraordinariamente unos pocos casos y así se alimenta el mito.

Según  el informe publicado por  la Fiscalía General del Estado que estudia la incidencia de las denuncias falsas desde el año 2009,  en los últimos cinco años se han producido un total de 657.084 denuncias por violencia machista, pero sólo 120, un 0,018%, derivaron en un procedimiento por denuncia falsa. De esos 120 procesos por denuncias falsas, sólo 33 han terminado con una sentencia condenatoria, por lo que sólo está acreditado que un 0,005% de las acusaciones son falsas. Además según el Consejo General del Poder Judicial el 85% de las sentencias de violencia de género y que condenan al agresor son dictadas de conformidad con los acusados, es decir, se reconocen culpables” pero, seguimos manteniendo esa farsa.

Con esta situación  las mujeres maltratadas sufren doble victimización: la de sus parejas y la de la sociedad que no las cree y pone en tela de juicio sus denuncias,  basándose en creencias falsas e ideas erróneas. Por otra parte, y no menos importante, es que casi nadie piensa a priori que en otros delitos hay también denuncias falsas y que hay una cantidad mayor de las que se producen en relación a la violencia de género.

Abordemos la violencia de género desde la categorización de la lacra que nos avergüenza y no eludamos el problema basándonos en unos casos aislados que, desgraciadamente, se siguen produciendo en todos los ámbitos delictivos.

Las mujeres en la caza (Prehistoria)

 En la prehistoria, en el periodo de los nidos arbóreos, hombres y mujeres eran nómadas, caminaban con sus crías a la espalda –mientras estas no podían andar–, recogían bayas de los arbustos, y luego, al oscurecer, al igual que algunos animales, se subían a las copas a descansar entre las ramas. Su vida, dura y monótona, era corta, no pasaban de los 18 o 20 años.Las cosas cambiaron en cuanto se descubrió el refugio y se inventó la caza: las mujeres no tenían –en general– la fuerza necesaria para enfrentarse a los grandes animales, solían, además, estar embarazadas. A partir de este momento empezaron a definirse las distintas misiones cotidianas de uno y otro sexo. En principio no había nada establecido, esto sucedió mucho después. Y cuando se olvidó aquella necesidad inicial, la distribución de deberes pareció algo impuesto desde fuera y discriminador (Clara Janés “Guardar la casa y cerrar la boca” En torno a la mujer y la literatura).

Esta manera de ver las cosas, el papel de las mujeres en las primeras sociedades, tiene que ver bastante, desde mi punto de vista; con una manera de analizar la realidad pasada como un devenir de la presente.

Estudios muy concienzudos sobre el papel de las mujeres en estas etapas, manifiestan que las mujeres participaban en la caza aunque  de forma restringida; pero no debido a falta de fuerza (ya que las diferencias en la fuerza  son individuales y no varían por cuestión del sexo) sino debido al “tabú de la sangre” es decir, en aquella mentalidad era muy peligroso, ocasión de peligro mortal, mezclar la sangre del animal y las de las mujeres que menstruaban. Además este tabú se hacía  extensivo a los guerreros que habían asesinado y habían derramado sangre de algún compañero. Parece cierto que las mujeres participaban en la caza de forma restringida realizando todas las tareas que excluyeran la posibilidad de manar sangre del animal.

Todas las actividades que conlleva este trabajo han estado ocultas porque lo realizaban las mujeres y no se les ha dado la importancia debida. Podemos establecer un paralelismo con el trabajo que realizan las mujeres Sami  del reno (Estudio etnográfico de  Solveig Joks ) donde se constata que los varones que se dedican al pastoreo de renos no perciben el trabajo que realizan las mujeres a pesar de su importancia para el sostenimiento de la actividad.

Por otra parte, es importante señalar que las mujeres no estaban permanentemente embarazadas. Esto se debía al  tipo de alimentación con un alto déficit de proteínas que cesaban los ciclos reproductivos. Parece ser que una mujer se podía quedar embarazada cada 3 años aproximadamente.

“División sexual del trabajo:la mujer y la caza” Alain Testart.

” Las mujeres samis del reno” Joks Solveig.

Ayer maltratadas, hoy libres de violencia

Uno de los objetivos que me impulsaron a  administrar este blog es que fuera un centro de recursos para trabajar la igualdad entre hombres y mujeres en las aulas. Tenía bastante material que había desarrollado con mis grupos y consideré que estar aquí podría significar que mi trabajo se podría multiplicar y eso siempre sería positivo de cara a mi tarea educativa. Pero a mí me eligieron ellas, las mujeres maltratadas, tengo algo que me une: la solidaridad y la enorme implicación con sus problemas y su situación.

La violencia de género tiene muchos frentes, muchos aspectos en los que hay que incidir desde la base, desde las primeras etapas: es la educación en  igualdad, por un lado; y desde el compromiso y la profesionalidad, por el otro, ya sea en aspectos educativos o de tratamiento de víctimas.

Uno de los problemas que más inquietan es comprender por qué una mujer “aguanta” los malos tratos, algunas durante mucho tiempo. En general,  la sociedad a estas mujeres, lejos de considerarlas víctimas;   las considera culpables de recibirlos y eso junto a la enorme distorsión psicológica que sufren,  que incluso ellas se consideran responsables de los malos tratos;  produce la doble victimización.

En este intento de comprenderlas, de apoyarlas y ofrecerles un respiro o un desahogo fue creciendo este blog. Sucedió que eligieron mi página para poder hablar, comunicarme cómo se encontraban, su caso concreto y así vinieron muchos mensajes.

Podría haber elegido otro cualquiera pero hoy escojo éste porque me sirve para ratificar que hay una vida libre de violencia, que es posible recuperarse y vivir una vida mejor, que es posible la esperanza.

 “Yo también fui víctima de violencia. Me costó trabajo tomar la decisión de apartarme, pero lo hice; es muy difícil y el proceso también. El dejar de pensar en que quizá podrías estar mejor […] No estamos solas y de nosotras depende  acabar con ello. Tengo una pequeña, que aparentemente no sufría maltrato; sin embargo, ha cambiado tanto. Hoy en día es una niña muy feliz, da besos abrazos y sonríe mucho (antes no lo hacía).

Comprendí que estaba dañando a mi hija y no solo me sentía muerta en vida, comenzaba a sentirme mal, débil, sofocada… sentía que iba a morir… se me estaba esfumando la vida. Y lo peor, es que un acto de violencia no te deja disfrutar de tus hijos como deberíamos. A veces pensamos que es mejor que los hijos crezcan a lado de sus padres… pero ¿para qué?, para hacerlos infelices?, violentos?, retraídos?, miedosos? Y precisamente por eso principalmente, decidí ponerle fin… primero por mi hija y después por mí. Porque no merecía esa vida.

Ahora me siento libre, tranquila, FELIZ. Lo más difícil es volver a ser uno mismo, recuperarse de la despersonalización. En cuanto al papá de mi hija, “no pienso que sea buen padre” porque no le enseña cosas buenas y por lo tanto, estoy pidiendo que no tenga visitas con la niña o bien, que sean vigiladas. Ojalá en el juicio salga bien.

Pensé que el miedo era más fuerte, pero no es así. No puedo permitir seguir viviendo así, con el temor de que un día cumpla sus amenazas. Mejor terminar con ello no creen. Por el momento nos otorgaron un acta restrictiva.

Si hay quienes ayudan, también se debe buscar apoyo de personas cercanas, terapia y valor. Tiene casi 6 meses de que lo deje y no me arrepiento de ello, he encontrado en mi camino gente buena que me ha ayudado y amigos, que regresaron a mi lado.

No desistan, no aguanten, valemos más de lo que nosotras mismas creemos. Ojalá pudiera hacer algo por ustedes […] Un fuerte abrazo a todas.

No te conozco y aún así te digo que Te Quiero y que para mí vales mucho”

Este es el mensaje de esperanza que quiero transmitir.

El Amor Romántico

El amor está construido socialmente y es reflejo y producto de una sociedad determinada, es decir, las personas se autoperciben enamoradas, basándose en los paradigmas proporcionados por la cultura.

El amor romántico es ciego:

“Y sin embargo te quiero”

Te quiero más que a mis ojos

Te quiero más que a mi vída

Más que al aire que respiro

y más que a la madre mía

Que se me paren los pulsos

si te dejo de querer

Que las campanas me doblen

si te falto alguna vez.

Eres mi vida y mi muerte,

te lo juro, compañero

No debía de quererte

no debía de quererte,

y sin embargo te quiero.

En el proceso de socialización, a través de los distintos agentes de enculturación, recibimos e interiorizamos los contenidos sobre las relaciones interpersonales, amorosas y de pareja.

El amor romántico, para toda la vida, pase lo que pase:

A tu vera

Ya pueden clavar puñales

ya pueden cruzar tijeras,

ya pueden cubrir con sal,

los ladrillos de tu puerta.

Ayer, hoy, mañana y siempre

eternamente a tu vera,

eternamente a tu vera,

a tu vera,

siempre a la verita tuya

siempre a la verita tuya

hasta  que de amor me muera.

(León/Solano)

Estos valores constituyen una transposición de los  imperantes en la sociedad patriarcal, en este caso, en lo que se refiere a las relaciones entre hombres y mujeres.

“A la lima y al limón”

La vecinita de enfrente sí, sí

a los treinta se ha casado

con un señor de cincuenta, sí, sí

que dicen que es magistrado.

Lo luce por los paseos,

lo luce por los teatros,

y va siempre por la calle

cogidita de su brazo.

Y con ironía ella tararea

el viejo estribillo que el viento se lleva:

A la lima y al limón

que ya tengo quien me quiera.

A la lima y al limón

que no me quedé soltera.

Ya mi pena se acabó,

ya mi pena se acabó

que un hombre

llamó a mi puerta sí, sí

y  conmigo se casó,

Simone de Beauvoir, (1987 [1949]. Tomo II: p 455,456), ya expresaba la subordinación y desigualdad de las mujeres cuando afirmaba que “El día en que sea posible que la mujer ame, no con su debilidad sino con su fuerza, no para escapar de sí misma sino para encontrarse, no para rebajarse sino para reafirmarse; aquel día el amor llegará a ser para ella, como para el hombre, una fuente de vida y no de peligro mortal”.

Dime que me quieres

Si tú me pidieras que fuera descalza,

pidiendo limosna, descalza yo iría.

Si tú me dijeras que abriese mis venas,

un río de sangre me salpicaría.

Si tú me pidieras que al fuego me echase,

igual que madera me consumiría.

Que yo soy tu esclava y tú el absoluto

señor de mi cuerpo, mi sangre y mi vida.

Y a cambio de esto, qué bien poco es

oye lo que quiero, pedirte a mi vez:

Dime que me quieres,

dímelo por Dios.

Aunque no lo sientas,

aunque sea mentira,

pero dímelo.

En el modelo de amor romántico cabe hablar de un sujeto, el varón, y un objeto, la mujer. En la medida en que “el modelo de amor romántico que se propone a las mujeres, implica una renuncia personal, un olvido de sí mismas, una entrega total, que potencia comportamientos de dependencia y sumisión al varón”. (Bosch Fiol, 2007, p.13). No cabe hablar sino de “objeto” del amor. Abunda en este sentido, Esteban, Medina y Távora (2005, p.60) al considerar que “el amor sexual, amor romántico o pasional, por su conceptualización y por las experiencias amorosas que promueve, es parte intrínseca de la subordinación social de las mujeres”. Es notoria la relación estrecha entre la organización del amor y el ordenamiento desigual del mundo.

Cárcel de oro

Tanto decirme

 te quiero, te quiero,

yo no lo puedo aguantar.

Como un pájaro

me muero, me muero.

necesito libertad.

 Abre puertas y cerrojos

que me dé la luz del sol

que están ciegos ya mis ojos

de tinieblas y dolor.

Por mi mare yo te imploro

y te lloro,

que no pienses más en mí;

no te quiero, no te adoro,

y no sirvo pa’ viví,

en una cárcel de oro.

En contraposición, los hombres son el sujeto del amor y del eros. Ocupan el centro y, en esa posición privilegiada reciben cuidados afectivos, sexuales, eróticos y atención gratuita y entregada por parte de las mujeres. El amor para los hombres es fuente de poder, autoestima, estatus y prestigio. Mientras que para las mujeres puede significar: inestabilidad, inseguridad y  peligro. La entrega, la servidumbre, el sacrificio y la obediencia, así como la sumisión a otros, conforman la desigualdad por amor y son formas extremas de opresión.

Dime que me quieres

Si tú me pidieras que fuera descalza,

pidiendo limosna, descalza yo iría.

Si tú me dijeras que abriese mis venas,

un río de sangre me salpicaría.

Si tú me pidieras que al fuego me echase,

igual que madera me consumiría.

Que yo soy tu esclava y tú el absoluto

señor de mi cuerpo, mi sangre y mi vida.

Y a cambio de esto, que bien poco es

oye lo que quiero, pedirte a mi vez:

Dime que me quieres,

dímelo por Dios.

Aunque no lo sientas,

aunque sea mentira,

pero dímelo.

Con respecto al amor romántico, no solo debemos tener en cuenta las consideraciones científicas sobre el mismo sino que también debemos incorporar todos los mitos que funcionan como verdades universales, que están cargados de emotividad y que contribuyen a mantener la ideología del grupo social, por ello suelen ser resistentes al cambio.

Rafael Manrique, psiquiatra y profesor de la Universidad de Cantabria junto con Clara Sánchez, escritora;  dialogan sobre el amor, el matrimonio,la seducción… Programa muy interesante.

Versión española – Mujeres en el parque

Mitos del amor romántico

Leer más “El Amor Romántico”

Malos Tratos Psicológicos

Se habla de  violencia psicológica cuando una persona adopta una serie de actitudes y palabras destinadas a denigrar o negar la manera de ser de otra persona con el fin de someter, controlar y mantener el poder. No se trata de un desliz puntual sino de una forma de relacionarse.

La dificultad para detectar la violencia psicológica es la imprecisión de sus límites. Un mismo acto puede ser interpretado como abusivo o no dependiendo del contexto. En 2006 todavía no existía una definición consensuada de ésta porque ha sido reconocida recientemente

En este tipo de violencia existe un vínculo directo entre el comportamiento de quien agrede y el impacto emocional negativo que tiene éste  en la víctima. Hay palabras que sirven para provocar la tensión y  la inseguridad y el modo de pronunciarlas está destinado a someter a la otra persona; violencia verbal y psicológica son indisociables.

Ésta se articula en torno a varios ejes de comportamientos que constituyen microviolencias:

  • El control: gastos, relaciones sociales, pensamientos.

  • El aislamiento con el objetivo de que la vida  de la víctima se centre únicamente en el agresor, puede conducir incluso a  una desinserción.
  • Los celos patológicos que se producen a partir de un sentimiento de desvalorarización, él explica su frustración por la infidelidad de su compañera, no soporta  la alteridad, quiere poseerla y le exige presencia continua y exclusiva, ninguna explicación racional aplaca unos celos patológicos puesto que se trata de un rechazo a la realidad.
  • Repetir un mensaje hasta que se consiga la saturación de las capacidades críticas y su juicio, esta forma de violencia normalmente se produce tras una separación.
  • La denigración. Actitudes desdeñosas y palabras hirientes que lograr minar la autoestima de una persona y que le inducen a perder confianza.
  • Las humillaciones, ridiculizar, la denigración sistemática provocan una ruptura de la identidad, un desmoronamiento interior, la víctima acabará asimilando la depreciación y dejará de sentirse digna de ser amada.
  • Los actos de intimidación, se trata de una fuerza indirecta con el objetivo de provocar miedo (lanzar objetos, dar portazos).

  • La indiferencia ante las demandas afectivas, para mantener a la víctima sumida en la inseguridad.
  • Las amenazas la anticipación de un golpe provoca tanto daño en el psiquismo como el golpe mismo, esto se ve intensificado por la incertidumbre con respecto a la que se mantiene a la persona con respecto a la realidad de la amenaza. Así se mantiene el poder.

La violencia física y la psicológica están vinculadas porque la violencia física no se produce si antes no ha habido psicológica. No obstante, esta última se puede dar sola, como en el caso de la violencia perversa que  puede causar mucho sufrimiento, Muchas víctimas dicen que es la forma de violencia más difícil de soportar.

La violencia psicológica tiene por objeto mantener una dominación. Sigue un patrón de intensificación: control, celos, acoso, humillaciones, denigración. La repetición de estas situaciones produce un desgaste mental. Es negada por el agresor y así de esta manera logra conservar el poder

Recensión de “El acoso moral. El maltrato psicológico en la vida cotidiana”  Hirigoyen, Marie France.

Violencia de Género en Castilla la Mancha (2011)

En España, el número de víctimas mortales por violencia de género, desde 2003 a noviembre de 2011, ha sido de 599. En Castilla la Mancha, en ese tiempo, se han producido 25 víctimas mortales, lo que representa un 4,2 % del total. Desde 2006, (según informe del Consejo General del Poder Judicial) donde esta Comunidad figuraba en el tercer lugar de España en número de víctimas, se ha venido produciendo una disminución progresiva en el número de muertes. Así en 2007, se produjeron 5; en 2008, 3; en 2009,1; en 2010,1.

Datos de 2011 Mujeres (= o < 15) Víctimas Denuncias
España 20 486 895   43,4% 54  100% 134002 100%
Canarias      913642   4,5%   3   4,9%      8049 0,88%
Castilla la Mancha      890670   4,3%   1   1,6 %      4910 0´55%

De estos datos se desprende que Castilla la Mancha que tiene una población equivalente (mujeres de 15 años o más, 890002 mujeres con esas características) a la Comunidad de Canarias, con 913642 (23640 menos) tiene menos víctimas mortales por violencia de género, un 3,3% menos.

Por el contrario, Andalucía con 16, (26,2%); Madrid con 9, (14%); y Comunidad Valenciana con 8 (13,1%) son las Comunidades Autónomas donde más muertes se han producido. Baleares, Navarra, y Castilla la Mancha son las Comunidades Autónomas (1 muerte en cada una de ellas, 1,6%) donde se han producido menos muertes. La víctima de nuestra Comunidad era de Ciudad Real. En la provincia de Albacete no se ha producido ninguna víctima. (Según informes de la Secretaría de Estado de la Igualdad, 2011).

Con respecto a las denuncias (en 2011), en España, se han interpuesto 134002 denuncias por violencia de género; lo que representa el 0,65% de la población femenina de 15 años y más. El número de denuncias interpuestas en Castilla La Mancha han sido de 4910, de esa misma población, lo que representa el 0,55 % (0,1% menos que la media española). En la provincia albaceteña ha habido 254 denuncias, el 0,4%.(0,15% más bajo que Castilla la Mancha y 0,50% menos que la media española.

De todos estos datos se desprende que Albacete es una de las ciudades de Castilla la Mancha donde menos violencia de género se produce, al menos en cuanto a estos ámbitos que se analizan.

Socialización Diferencial

Según la teoría de la socialización diferencial, las personas, en su proceso de iniciación a la vida social y cultural, y a partir de la influencia de los agentes socializadores, “adquieren identidades diferenciadas de género que conllevan estilos cognitivos, actitudinales y conductuales, códigos axiológicos y morales y normas estereotípicas de la conducta asignada a cada género” (Walker y Barton, 1983 en Bosch Fiol, als 2007, p.11).
Desde antes de nacer la familia se prepara para recibir a la criatura y lo hace, generalmente, de forma diferente según sea niño o niña: la ropa y los colores de la misma, la habitación más o menos adornada y con diferentes juguetes, las expectativas de la familia…será diferente. Ya desde el nacimiento, niños y niñas reciben trato distinto por parte de quienes integran su entorno familiar. Las interactuaciones de familiares y criaturas no son de la misma calidad, ni en la misma cantidad, por ejemplo, el hecho de llevar siempre delante en un carrito gemelar al mismo bebé, le va a permitir a éste interactuar en mayor medida con la persona adulta que lo conduce y va a estar mucho más despierto y activo que el bebé que va detrás. Poco a poco van aprendiendo e interiorizando, aprenden los comportamientos que existen entre niños y niñas y por extensión entre las mujeres y los hombres. Así pues, la socialización de género es el proceso por el cual aprendemos a pensar, sentir, valorar, comportamos y actuar como hombres o como mujeres, de acuerdo a unas normas, creencias y valores que cada cultura y cada época asigna a unas y a otros. Estas normas no son universales para todos los seres humanos, ni son para siempre porque cambian con la edad, de acuerdo al lugar donde se viva el lugar, etc.
Cada grupo social, cada sociedad transmite normas, valores y sistemas de representación desde la niñez, en forma implícita y explicita con: gestos, comportamientos, tipos de relaciones, sanciones sociales y tabúes.

La socialización de los géneros constituye un proceso de aprendizaje cultural de los papeles asignados a cada individuo según su sexo. A una edad muy temprana, las criaturas aprenden que las personas adultas se clasifican en hombres y mujeres, y son muy diferentes entre sí. A los 3 años de edad empiezan a comprender y asumir el sexo: niño o niña. Además, a partir de esta edad, observan que los sexos tienen asignados atributos y modos de comportamiento diferentes; que los hombres y las “actividades masculinas” suelen estar mejor valorados y que las mujeres y “sus actividades” ocupan una lugar de subordinación, es decir, van aprendiendo la jerarquización. Para las criaturas, no es sencillo guiarse en esta cultura de dos géneros y tampoco les es fácil formarse una idea de cuál es el comportamiento de género apropiado” (Guía Gender Loops, 2008, pag.6)
Las expectativas de la sociedad, la selección de juegos y juguetes según el género y la asignación de tareas basadas en el mismo tienden a definir ese proceso de diferenciación. La socialización de los géneros, también denominada enculturación, se relaciona íntimamente con los valores étnicos, culturales y religiosos de cada sociedad. Las pautas sociales que se transmiten en la enculturación /socialización de niños y niñas son: jerarquización social, creencias religiosas y mágicas, relaciones de poder, pautas de alimentación e higiene, normas de vestimenta, pautas sexuales y sus prácticas, formas verbales y gestuales…
http://www.youtube.com/watch?v=Ynz8MC-EpR4&feature=related

Leer más “Socialización Diferencial”

La Educación del Amor ¿Podemos educar en un amor igualitario?

La educación del amor en las mujeres adultas tiene una importancia decisiva en la prevención de la violencia de género, pues el concepto de amor romántico, que todo lo puede,en el que hemos  sido socializadas  ha sido y es  un factor decisivo en la persistencia de la violencia de género y puede ser uno de los factores que contribuyan decisivamente a su erradicación .

Las claves para erradicarlo, serían:

  1. Promover la deconstrucción  del amor como subordinación y dominio.

Marcela Lagarde afirma que las mujeres reciben el mandato del amor como si emanara naturalmente de su ser porque hemos sido configuradas socialmente para el amor.  Nuestra cultura  lo coloca en el centro de nuestra identidad y lo considera un medio de valoración personal, de autoestima. La filosofía de género tiene que ver con lograr los objetivos amorosos para los que hemos sido educadas. Pero el amor puede representar relaciones de dominio, de opresión ya que se unen en él lo público y lo privado, lo social y lo personal; en ámbitos que abarcan la intimidad, la convivencia, la corresponsabilidad, la economía, el erotismo, el amor y el poder. El amor a veces, está cargado de deseos mágicos, mitos y dogmas. Se trataría de transformar las relaciones y el contenido del amor sobre las bases del pacto y la negociación equitativa que permitan la convivencia, la independencia y la libertad.

  1. Analizar la función social de la maternidad

La preparación de las mujeres para la maternidad ha sido históricamente un proceso de transmisión de conocimientos, funciones y valores entre las propias mujeres y, sobre todo, de madres  a hijas, lo que se denomina adiestramiento informal, que aún tiene importancia en la sociedad actual. Esta transmisión requiere de un análisis  crítico en la medida en que ha sido fuente de discriminación hacia las mujeres En la educación en valores de igualdad debe enfatizarse la transformación positiva de los roles tradicionales femenino y masculino en la familia. Es necesario democratizar la vida familiar, compartir autoridad y compartir el poder de madre o padre, así como las responsabilidades para que las madres puedan disfrutar de tiempos y espacios para sí mismas y no se produzca ese abuso que hoy en día se sigue produciendo.

  1. Fomentar la sororidad y el empoderamiento .

La sororidad es una dimensión ética, política y práctica del feminismo. Enuncia los principios de equivalencia y relación paritaria entre mujeres. Propicia una alianza que  potencia la confianza, el reconocimiento recíproco de la autoridad. Conduce a la búsqueda de relaciones positivas y al apoyo mutuo para lograr el poderío genérico, de todas, y el empoderamiento de cada una. Podemos llegar a acuerdos entre nosotras  y así sumar y crear vínculos. El mecanismo más eficaz para lograrlo es dilucidar en qué estamos de acuerdo y discrepar con respeto (Marcela Lagarde, 1997) El empoderamiento abarca a la persona en relación con su entorno inmediato y con la institución. Se trataría de promover acciones que posibiliten el empoderamiento , como personas individuales, realizando actividades que fomenten la autoestima  y, por otra parte, una vez hemos conseguido la alianza entre ellas, apoyar la participación en todos los ámbitos ya sean institucionales o sociales.

  1. Visibilizar a las mujeres y su diversidad, enfatizando su aportación a la sociedad en cada cultura y momento histórico.

La desvalorización simbólica de la mujer, violencia cultural, la abocó históricamente a un estatus de subordinación y exclusión institucional, violencia estructural, y esta marginación y carencia de poder favoreció su conversión en objeto de abuso físico violencia directa. (Magallón Portolés, 2005).La violencia cultural es simbólica y persistente en el tiempo: anida en la religión,  la ideología, el lenguaje, el arte, la ciencia, el derecho, los medios de comunicación y  la educación. Su función es legitimar las otras violencias, la directa y la estructural. La violencia simbólica tiene que ver con la ignorancia que han sufrido las mujeres y sus aportaciones en la producción de conocimiento. Sacar a la luz los logros y experiencia de las mujeres contribuye a la construcción de una cultura de paz; la sabiduría de las mujeres, menos conocida y reconocida que la de los varones, puede colaborar a un cambio, aportando significados nuevos a la cultura y proporcionando raíces para una igualdad más profunda, capaz de ayudar a la erradicación de la violencia de género.

La Real Academia de la Lengua y el Sexismo

El día 8 de marzo se conmemora el “Día Internacional de la Mujer”. La necesidad de esta efeméride viene determinada por los diferentes ámbitos tanto del mundo laboral, doméstico y de cuidado, como del poder y el empoderamiento; en los que las féminas sufren discriminación y desigualdad. Recientemente Ignacio Bosque, ponente de la Nueva Gramática de la Lengua Española y académico de  la Real Academia de la Lengua, ha publicado un trabajo “Sexismo lingüístico y visibilidad de la mujer” en el que se analizan nueve guías que ofrecen recomendaciones sobre utilización de un lenguaje no sexista y que han sido publicadas por comunidades autónomas, sindicatos y universidades. Bosque afirma que la mayor parte de éstas  han sido escritas sin la participación de los lingüistas puesto que es a ellos a quien corresponde determinar si los usos verbales son sexistas o no; aunque, por otra parte, considera que no es una ilegalidad el elaborar esas guías, si debían haber consultado sus puntos de vista, apunta. El estudio ha sido ampliamente divulgado y contestado desde distintos estamentos y diversos puntos de vista, pero los medios de comunicación, en general, no han reparado en otros aspectos que contempla el trabajo y que reflejan  la situación de la mujer en la sociedad actual.

El académico parte de premisas a las que denomina “verdaderas”: la primera es que las féminas están discriminadas. Este hecho es constatable por las alarmantes cifras de la violencia doméstica, la RAE la denomina así. Celia Amorós, Catedrática de Filosofía Moral y Política, considera que éste término “violencia doméstica” es  una “chapuza conceptual” porque invisibiliza el carácter estructural de la violencia contra las mujeres, de género, ya que ni toda agresión se produce en el ámbito doméstico, ni todas las agresiones que se producen en este ámbito, tiene como víctimas a las mujeres. Lo doméstico despolitiza el término y le resta importancia puesto que  es lo personal, lo íntimo, lo privado. Nada más lejos de lo privado que  la violencia contra las mujeres y los malos tratos ya que  no son un problema de quienes lo padecen, ni se debe quedar  encerrados  entre las cuatro paredes de una casa, no se trata de  “crímenes  pasionales” sino que es un problema social y político que hay que erradicar.

Otras de las premisas verdaderas de las que parte es la discriminación que padecen las mujeres en el mundo laboral. Una fémina, en la Unión Europea,  tiene que trabajar cada año 54 días más que un hombre para ganar lo mismo, motivo por el que la fecha del 22 de febrero fue elegida como Día Europeo para la Igualdad Salarial entre Hombres y Mujeres.

Son ellas, por lo general, quienes sufren acoso sexual así como diferencias en el trato personal en el trabajo y en el grado de capacitación profesional exigible en la práctica. Apunta el académico que hay una desigual distribución de las tareas domésticas, ellos realizan un tercio del trabajo que hacen ellas, también son las mujeres quienes se ocupan de las personas menores o dependientes. La publicidad sigue utilizando su cuerpo como un objeto y perviven muchas situaciones de discriminación y desigualdad .El corolario de estas premisas es que aquel considera necesario extender la igualdad social de hombres y mujeres en la sociedad y lograr que la presencia de éstas se visibilice.

No incluye  la desigualdad existente en el reparto de poder, un ejemplo es que las parlamentarias no han aumentado desde 2004,  muy al contrario, han disminuido en una, ahora son 124, con un porcentaje que no llega al 36%, con lo que no se cumple lo establecido por  la ley de igualdad: ni más de 60 %, ni menos de 40% de representación para cada sexo.

Esas premisas “verdaderas” de las que parte y que, por cierto, él como lingüista, si se encuentra capacitado para exponer en su estudio; he intentado ilustrarlas con datos y cifras que nos presentan un panorama de desequilibrio, desigualdad y discriminación.

Bosque apunta que  “existe discrepancia entre las mujeres acerca de cuáles son exactamente las medidas que evitarían la discriminación”. Es muy descabellado que pretenda que haya unanimidad en esto, sería comparable con que pidiera que entre  todas las personas no hubiera discrepancias en cuáles serían las medidas adecuadas  contra la crisis económica;  o que no las hubiera entre las personas amantes de fútbol a la hora de elaborar una lista  para la selección española. Por supuesto que hay discrepancias, incluso entre las feministas, porque el movimiento feminista no está jerarquizado, hay muchas tendencias y sensibilidades, afortunadamente;  aunque el objetivo sea el mismo, conseguir la igualdad entre todos los seres humanos.

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