La indefensión aprendida

Son numerosas las teorías que posibilitan que las mujeres maltratadas permanezcan con sus agresores, algunas, durante muchos años.

La psicóloga norteamericana L. Walker, basándose en la teoría del aprendizaje social de la desesperanza o indefensión aprendida de M. Seligman; concluyó que las mujeres víctimas de malos tratos al ser aisladas y maltratadas al comienzo de una relación donde habían depositado su esperanza de un proyecto de vida feliz; trataban de modificar la situación minimizando los hechos violentos. Así mismo, trataban de aplazar la agresión cediendo a las exigencias del agresor. Aunque pasado un tiempo la violencia regresaba ya que comprobó que era cíclica.

En un principio la víctima cree que puede controlar la violencia pero esta es cada vez de mayor gravedad y con mayor frecuencia. La víctima permanece atenta a su agresor para evitar su irritación, se olvida de sí misma y realiza solo aquello que le puede interesar a él, así se aumenta la vulnerabilidad y la dependencia.

La mayoría de los agresores alternan dos tipos de conductas diferentes y opuestas: comportamientos cariñosos y agresivos. Con los cariñosos logra convencer a la victima de que la violencia no volverá a repetirse y al resto de las personas de que es un ser afable y cordial.

En las fases más avanzadas, el agresor amenaza a la víctima o a sus familiares  con actos violentos muy graves si esta llegara a abandonarlo.

La violencia es aprendida en edad muy temprana y se va construyendo a lo largo de la vida, por ello requiere mucho tiempo y esfuerzo eliminarla de la conducta. El cambio debe partir del reconocimiento de que son ellos quienes tienen que modificar la conducta y comprender que la violencia no es una respuesta posible frente a hechos o situaciones que no le satisfacen.

Las denuncias falsas: un mito.

El diccionario de la RAE define la palabra  mito1  como una historia imaginaria que altera las verdaderas cualidades de una persona o de una cosa y les da más valor del que tienen en realidad. Este valor añadido que desfigura la realidad y que nos hace partícipes o espectadores de la violencia contra las mujeres, es el mito de las denuncias falsas.

En “La Educación: antídoto contra la violencia de género”  (Trabajo de investigación del Máster en Malos Tratos y Violencia de Género: un enfoque multidisciplinar) realicé una encuesta en dos grupos de trabajo; uno con un proceso de coeducación de varios años. El resultado es la constatación del dislate ya que el 46% opinaba que las mujeres denuncian con falsedad para quedarse con los bienes de la familia mientras que un 54% pensaba que si una mujer da el paso de denunciar es porque es maltratada. Este dato refleja muy a las claras el estado de la cuestión ya que casi la mitad de la población  magnifica y agranda extraordinariamente unos pocos casos y así se alimenta el mito.

Según  el informe publicado por  la Fiscalía General del Estado que estudia la incidencia de las denuncias falsas desde el año 2009,  en los últimos cinco años se han producido un total de 657.084 denuncias por violencia machista, pero sólo 120, un 0,018%, derivaron en un procedimiento por denuncia falsa. De esos 120 procesos por denuncias falsas, sólo 33 han terminado con una sentencia condenatoria, por lo que sólo está acreditado que un 0,005% de las acusaciones son falsas. Además según el Consejo General del Poder Judicial el 85% de las sentencias de violencia de género y que condenan al agresor son dictadas de conformidad con los acusados, es decir, se reconocen culpables” pero, seguimos manteniendo esa farsa.

Con esta situación  las mujeres maltratadas sufren doble victimización: la de sus parejas y la de la sociedad que no las cree y pone en tela de juicio sus denuncias,  basándose en creencias falsas e ideas erróneas. Por otra parte, y no menos importante, es que casi nadie piensa a priori que en otros delitos hay también denuncias falsas y que hay una cantidad mayor de las que se producen en relación a la violencia de género.

Abordemos la violencia de género desde la categorización de la lacra que nos avergüenza y no eludamos el problema basándonos en unos casos aislados que, desgraciadamente, se siguen produciendo en todos los ámbitos delictivos.

Las mujeres en la caza (Prehistoria)

 En la prehistoria, en el periodo de los nidos arbóreos, hombres y mujeres eran nómadas, caminaban con sus crías a la espalda –mientras estas no podían andar–, recogían bayas de los arbustos, y luego, al oscurecer, al igual que algunos animales, se subían a las copas a descansar entre las ramas. Su vida, dura y monótona, era corta, no pasaban de los 18 o 20 años.Las cosas cambiaron en cuanto se descubrió el refugio y se inventó la caza: las mujeres no tenían –en general– la fuerza necesaria para enfrentarse a los grandes animales, solían, además, estar embarazadas. A partir de este momento empezaron a definirse las distintas misiones cotidianas de uno y otro sexo. En principio no había nada establecido, esto sucedió mucho después. Y cuando se olvidó aquella necesidad inicial, la distribución de deberes pareció algo impuesto desde fuera y discriminador (Clara Janés “Guardar la casa y cerrar la boca” En torno a la mujer y la literatura).

Esta manera de ver las cosas, el papel de las mujeres en las primeras sociedades, tiene que ver bastante, desde mi punto de vista; con una manera de analizar la realidad pasada como un devenir de la presente.

Estudios muy concienzudos sobre el papel de las mujeres en estas etapas, manifiestan que las mujeres participaban en la caza aunque  de forma restringida; pero no debido a falta de fuerza (ya que las diferencias en la fuerza  son individuales y no varían por cuestión del sexo) sino debido al “tabú de la sangre” es decir, en aquella mentalidad era muy peligroso, ocasión de peligro mortal, mezclar la sangre del animal y las de las mujeres que menstruaban. Además este tabú se hacía  extensivo a los guerreros que habían asesinado y habían derramado sangre de algún compañero. Parece cierto que las mujeres participaban en la caza de forma restringida realizando todas las tareas que excluyeran la posibilidad de manar sangre del animal.

Todas las actividades que conlleva este trabajo han estado ocultas porque lo realizaban las mujeres y no se les ha dado la importancia debida. Podemos establecer un paralelismo con el trabajo que realizan las mujeres Sami  del reno (Estudio etnográfico de  Solveig Joks ) donde se constata que los varones que se dedican al pastoreo de renos no perciben el trabajo que realizan las mujeres a pesar de su importancia para el sostenimiento de la actividad.

Por otra parte, es importante señalar que las mujeres no estaban permanentemente embarazadas. Esto se debía al  tipo de alimentación con un alto déficit de proteínas que cesaban los ciclos reproductivos. Parece ser que una mujer se podía quedar embarazada cada 3 años aproximadamente.

“División sexual del trabajo:la mujer y la caza” Alain Testart.

” Las mujeres samis del reno” Joks Solveig.

Ayer maltratadas, hoy libres de violencia

Uno de los objetivos que me impulsaron a  administrar este blog es que fuera un centro de recursos para trabajar la igualdad entre hombres y mujeres en las aulas. Tenía bastante material que había desarrollado con mis grupos y consideré que estar aquí podría significar que mi trabajo se podría multiplicar y eso siempre sería positivo de cara a mi tarea educativa. Pero a mí me eligieron ellas, las mujeres maltratadas, tengo algo que me une: la solidaridad y la enorme implicación con sus problemas y su situación.

La violencia de género tiene muchos frentes, muchos aspectos en los que hay que incidir desde la base, desde las primeras etapas: es la educación en  igualdad, por un lado; y desde el compromiso y la profesionalidad, por el otro, ya sea en aspectos educativos o de tratamiento de víctimas.

Uno de los problemas que más inquietan es comprender por qué una mujer “aguanta” los malos tratos, algunas durante mucho tiempo. En general,  la sociedad a estas mujeres, lejos de considerarlas víctimas;   las considera culpables de recibirlos y eso junto a la enorme distorsión psicológica que sufren,  que incluso ellas se consideran responsables de los malos tratos;  produce la doble victimización.

En este intento de comprenderlas, de apoyarlas y ofrecerles un respiro o un desahogo fue creciendo este blog. Sucedió que eligieron mi página para poder hablar, comunicarme cómo se encontraban, su caso concreto y así vinieron muchos mensajes.

Podría haber elegido otro cualquiera pero hoy escojo éste porque me sirve para ratificar que hay una vida libre de violencia, que es posible recuperarse y vivir una vida mejor, que es posible la esperanza.

 “Yo también fui víctima de violencia. Me costó trabajo tomar la decisión de apartarme, pero lo hice; es muy difícil y el proceso también. El dejar de pensar en que quizá podrías estar mejor […] No estamos solas y de nosotras depende  acabar con ello. Tengo una pequeña, que aparentemente no sufría maltrato; sin embargo, ha cambiado tanto. Hoy en día es una niña muy feliz, da besos abrazos y sonríe mucho (antes no lo hacía).

Comprendí que estaba dañando a mi hija y no solo me sentía muerta en vida, comenzaba a sentirme mal, débil, sofocada… sentía que iba a morir… se me estaba esfumando la vida. Y lo peor, es que un acto de violencia no te deja disfrutar de tus hijos como deberíamos. A veces pensamos que es mejor que los hijos crezcan a lado de sus padres… pero ¿para qué?, para hacerlos infelices?, violentos?, retraídos?, miedosos? Y precisamente por eso principalmente, decidí ponerle fin… primero por mi hija y después por mí. Porque no merecía esa vida.

Ahora me siento libre, tranquila, FELIZ. Lo más difícil es volver a ser uno mismo, recuperarse de la despersonalización. En cuanto al papá de mi hija, “no pienso que sea buen padre” porque no le enseña cosas buenas y por lo tanto, estoy pidiendo que no tenga visitas con la niña o bien, que sean vigiladas. Ojalá en el juicio salga bien.

Pensé que el miedo era más fuerte, pero no es así. No puedo permitir seguir viviendo así, con el temor de que un día cumpla sus amenazas. Mejor terminar con ello no creen. Por el momento nos otorgaron un acta restrictiva.

Si hay quienes ayudan, también se debe buscar apoyo de personas cercanas, terapia y valor. Tiene casi 6 meses de que lo deje y no me arrepiento de ello, he encontrado en mi camino gente buena que me ha ayudado y amigos, que regresaron a mi lado.

No desistan, no aguanten, valemos más de lo que nosotras mismas creemos. Ojalá pudiera hacer algo por ustedes […] Un fuerte abrazo a todas.

No te conozco y aún así te digo que Te Quiero y que para mí vales mucho”

Este es el mensaje de esperanza que quiero transmitir.

Tratar de ser amadas

En las sociedades occidentales se sitúa el amor conyugal en el centro de aspiración de la vida de las mujeres. En el caso de las mujeres más bien se trata de ser amadas porque amar es “algo que se nos da”, somos seres amorosos. Es un amor  diferenciado para hombres y para mujeres aunque la ideología nos hace pensar que es el mismo, que el amor es universal. Pero el amor no es idéntico ni recíproco es desigual y diferente.

Los hombres forman parte del sujeto del  “amor” como lo son de la economía, de la política, de la sexualidad, etc. En realidad construir una pareja es construir una dispareja; porque los hombres gozan de un conjunto de poderes que las mujeres no tenemos. Afirma Kate Millet que nadie llega al coito en vacío sino que llega con las diferencias socialmente construidas y enormemente normadas; tanto que podríamos afirmar que tipo de pareja estamos buscando.

Nos enamoramos por los signos que manifiesta esa persona y nosotras descodificamos. Hay una educación, una performance, una construcción de la subjetividad de cada uno de lo que significa amar, de qué se siente al amar. El amor es un desbordarse, es romper los límites y poder entrar en contacto profundo con el otro. Pero para los hombres su educación amorosa no es de romper límites ni tampoco desbordarse; es más bien contenerse.

El amor romántico plantea la pérdida de límites, la fusión con el otro, la simbiosis. Se busca una dependencia vital.  Pero, a veces, no entendemos la diferencia entre la manera que amamos y la manera en la que somos amadas.

  “El amor es como una travesía y un lugar con alguien, el anhelo de la sintonía del deseo, la palabra y la mirada, no sobre la amada o el amado, sino sobre un mundo avizorado por compartir, un camino para andar juntos y construir, crear algo mejor” Doris Lessing

Cibergrafía: “Desmontando el mito del amor romántico” Marcela Lagarde, Fuenlabrada 2013.

La Cultura Popular Tradicional

La cultura popular tradicional es el conjunto de creaciones que emana de una comunidad cultural fundada en la tradición, expresada por un grupo, o por individuos, y que reconocidamente responden a las expectativas de la comunidad en cuanto a expresión de su identidad cultural y social.

Desde el punto de vista conceptual, lo más interesante que ocurre en la segunda mitad del siglo XX y los inicios del presente, es la sustitución del concepto folklore por el de cultura popular tradicional, ya que la definición del folklore como saber del pueblo, se presta a múltiples cuestionamientos teóricos y resulta mucho más claro el término de cultura popular tradicional.

 La cultura popular tradicional es  cultura creada y transmitida de generación en generación por el pueblo, en un constante proceso de cambios La categoría tradición se ha conceptuado como garantía de verdad, en tanto transmisión de creencias y técnicas de una a otra generación. Si bien el concepto tradición está vinculado con el pasado, también se proyecta hacia la actualidad, hacia la contemporaneidad.

Algunas de sus manifestaciones pueden ser: la lengua, la literatura, la música, la danzas, los bailes, los juegos, la mitología, los ritos, las costumbres, la artesanía, la arquitectura popular, la medicina popular…

La cultura popular tradicional está condicionada históricamente. Se transmite y define de generación en generación fundamentalmente por vía oral y por imitación. En síntesis, puede señalarse que entre sus características están: la historicidad, la continuidad, la transmisión, el anonimato,el empirismo y  la espontaneidad.

La literatura oral siempre tuvo un carácter popular, surgida del pueblo y para el pueblo, se erigía sobre una base festiva y folclórica. Está constituida por los romances, tradiciones, leyendas, mitos, canciones que se transmiten de padres a hijos. En ella la improvisación y el canto eran esenciales; en ocasiones fue utilizada con fines pedagógicos, de ahí que muchos refranes y baladas desempeñaran esta función en la sociedad. Es una literatura popular, generalmente de carácter anónimo y es además tradicional, es decir: que el pueblo la hace suya y olvida su autor, la somete a reelaboraciones y modificaciones. En ocasiones, un autor individual toma una obra tradicional y la escribe; esta persona se llama recopilador.

Cuento de tradición oral de la provincia de Albacete

Unas vecinas de un pueblo trasnochaban todas las noches haciendo punto, calceta, cosiendo…y mientras tanto criticaban a unas y otras aunque siempre decían que nunca saldría a la calle una palabra. Pero al otro día todo el mundo podía dar pelos y señales de lo que se había contado en la trasnochada.

Ellas se lamentaban porque no podían explicarse esto. Entonces se dieron cuenta de que todas las noches había allí un gato negro y pensaron que el responsable de esto sería el dichoso animal. Decidieron  que si aquella noche acudía lo iban a matar porque no se trataba de un animal sino que era una mujer que se convertía en gato.

Dicho y hecho, cuando acudió el gato a su cita, una de ellas le dio con el corte del badil y le abrió la cabeza.

Al día siguiente encontraron a una mujer con una gran herida en la cabeza…y aunque ella juraba que se había dado un golpe con una puerta nadie la creyó. Lo cierto es que el gato nunca volvió. (Cuento recogido por Ignacia Sierra, 85 años,  a la que se lo contaba su bisabuela)

En este cuento de tradición oral se nos presenta a las mujeres como chismosas, incapaces de guardar secretos,  malvadas y que no se puede confiar en ellas. Estereotipos muy repetidos en diferentes muestras de literatura oral en la  provincia de Albacete.

 Cibergrafía.

Enciclopediadetareas.net

Maltratador

Alejandro es un pedazo de maltratador, con el pasado más turbio que un sacerdote de parroquia en parroquia.

Cuando te mira te paraliza y comienza a pegarte porque no aprendes a estar dispuesta y esa es tu obligación de perra.

Alex me quiere con la locura de los celos que prenden el conflicto, las voces y los golpes.

Cuando sonríe,  entre los huecos de sus podridos dientes se incrusta la comida de burguer y,  además del kétchup,   aprieta mi cuello con sus ásperas y duras yemas que son palas de abofeteo inesperado.

El hombre que me tocó se va de pronto y cuando parece que el hueco de su cuerpo ausente  se eleva en el colchón, tintinea la alarma de mi corazón enjuto,  el ruidero de  las llaves de la cerradura que me recuerda que  nunca cambiaré,  porque antes muerta que dejar de ser de él.

Alejandro ya mandaba cuando éramos novios pero yo lo achacaba al inmenso amor que me profesaba. Juzgaba a las mujeres que iban a los bares y se iban  con cualquiera y me repetía que yo no era de esas, porque tenía la suerte de haberle conocido.

Alex es un pedazo  de podrida locura de celos.

Los alex se esconden por todos  lados,  viven en el anonimato y solo  entre hombres verbalizan la falta de respeto y presumen de  saber  lo que  necesitan las mujeres.

Los maltratadores pasivos duermen tranquilos cuando acaban de enterrar a una madre, una hermana, una tía, una vecina, una ciudadana.

Impiden un amanecer claro con el silencio cobarde del inmovilismo y hasta que no voceen su protesta y adhesión no lucirá claro el día, no brillara el sol.

El alimento de la desigualdad, mata de hambre a la libertad.

Alejandro ya no vive aquí, me costo sacarlo pero lo conseguí.

Vive con otra mujer igual de tonta que yo, con el pasado mas turbio que una niña sin hogar que da mil tumbos.

 Autora: Ari Ito (Albacete , febrero 2014)