La palabra en las mujeres.

Afirma A. Martín Casares en “Cultura, mitos y estereotipos sexuales” que las mujeres se han considerado tradicionalmente como “parlanchinas” porque no han sido comparadas con respecto a los hombres en su capacidad de comunicación sino con respecto al silencio.

El modelo de mujer parlanchina está ampliamente documentado en los escritores de la España renacentista y aún se mantiene en nuestro días. A pesar de que las evidencias etnográficas muestran que los hombres no solo hablan mas que las mujeres sino que interrumpen mucho mas.

Entiendo que las relaciones entre hombres y mujeres donde el hombre no escucha y no respeta la palabra de estas, es otra forma de dominación patriarcal adquirida en el proceso de socialización. Los atributos de lo masculino y lo femenino nos condicionan para establecer relaciones igualitarias en donde la actitud en las conversaciones debe ser la escucha activa.

A los niños se los educa con la idea de que son más importantes que las niñas, que son capaces de razonar con mayor objetividad y en colegios, guarderías e instituciones educativas son el centro de atención en detrimento de las niñas. Así aprenden que lo que dicen es muy importante y merece ser escuchado y, normalmente, cuando son adultos tienden a reproducir estos monólogos.

Autor: Maria Rosa Candel Tárraga

Apenas era una niña de dos o tres años cuando mi madre me puso unas gafas color violeta. A través de estos cristales yo he ido mirando, analizando, criticando y construyendo el mundo y las relaciones entre las personas. Estudié lo que pude -Magisterio-, pero, indudablemente, aquello supuso un golpe de suerte, ejercer la labor docente es una profesión que me ha permitido enriquecerme extraordinariamente: la relación con tantas personas, todas tan interesantes, me ha aportado grandes satisfacciones en la vida. Soy profesora de personas adultas y he trabajado en muchos campos: el folklore, las danzas, las enseñanzas iniciales, los clubes de lectura… Siempre he enfocado el trabajo y la vida desde la perspectiva violeta. Formé parte del Seminario de Mujer de la Federación de Universidades Populares. Soy Agente de Igualdad para las mujeres-por titulación y vocación. Formo parte de la Comisión Transversal de Género del Ayuntamiento de Albacete y he llevado y llevo a cabo todos los programas relacionados con el género que organiza la U.P de mi ciudad. Mi labor es sencilla: apoyar a todas las mujeres del mundo. Estoy enredada en la red de sororidad, de la que habla Marcela Lagarde, desde que mi madre me puso las gafas color violeta. Toda mi vida.

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