Tratar de ser amadas

En las sociedades occidentales se sitúa el amor conyugal en el centro de aspiración de la vida de las mujeres. En el caso de las mujeres más bien se trata de ser amadas porque amar es “algo que se nos da”, somos seres amorosos. Es un amor  diferenciado para hombres y para mujeres aunque la ideología nos hace pensar que es el mismo, que el amor es universal. Pero el amor no es idéntico ni recíproco es desigual y diferente.

Los hombres forman parte del sujeto del  “amor” como lo son de la economía, de la política, de la sexualidad, etc. En realidad construir una pareja es construir una dispareja; porque los hombres gozan de un conjunto de poderes que las mujeres no tenemos. Afirma Kate Millet que nadie llega al coito en vacío sino que llega con las diferencias socialmente construidas y enormemente normadas; tanto que podríamos afirmar que tipo de pareja estamos buscando.

Nos enamoramos por los signos que manifiesta esa persona y nosotras descodificamos. Hay una educación, una performance, una construcción de la subjetividad de cada uno de lo que significa amar, de qué se siente al amar. El amor es un desbordarse, es romper los límites y poder entrar en contacto profundo con el otro. Pero para los hombres su educación amorosa no es de romper límites ni tampoco desbordarse; es más bien contenerse.

El amor romántico plantea la pérdida de límites, la fusión con el otro, la simbiosis. Se busca una dependencia vital.  Pero, a veces, no entendemos la diferencia entre la manera que amamos y la manera en la que somos amadas.

  “El amor es como una travesía y un lugar con alguien, el anhelo de la sintonía del deseo, la palabra y la mirada, no sobre la amada o el amado, sino sobre un mundo avizorado por compartir, un camino para andar juntos y construir, crear algo mejor” Doris Lessing

Cibergrafía: “Desmontando el mito del amor romántico” Marcela Lagarde, Fuenlabrada 2013.

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Autor: Maria Rosa Candel Tárraga

Apenas era una niña de dos o tres años cuando mi madre me puso unas gafas color violeta. A través de estos cristales yo he ido mirando, analizando, criticando y construyendo el mundo y las relaciones entre las personas. Estudié lo que pude -Magisterio-, pero, indudablemente, aquello supuso un golpe de suerte, ejercer la labor docente es una profesión que me ha permitido enriquecerme extraordinariamente: la relación con tantas personas, todas tan interesantes, me ha aportado grandes satisfacciones en la vida. Soy profesora de personas adultas y he trabajado en muchos campos: el folklore, las danzas, las enseñanzas iniciales, los clubes de lectura… Siempre he enfocado el trabajo y la vida desde la perspectiva violeta. Formé parte del Seminario de Mujer de la Federación de Universidades Populares. Soy Agente de Igualdad para las mujeres-por titulación y vocación. Formo parte de la Comisión Transversal de Género del Ayuntamiento de Albacete y he llevado y llevo a cabo todos los programas relacionados con el género que organiza la U.P de mi ciudad. Mi labor es sencilla: apoyar a todas las mujeres del mundo. Estoy enredada en la red de sororidad, de la que habla Marcela Lagarde, desde que mi madre me puso las gafas color violeta. Toda mi vida.

1 comentario en “Tratar de ser amadas”

  1. He leído muy detalladamente todo el contenido y me parece muy interesante lo relacionado con el hombre y la mujer, siempre he pensado que la mujer tiene el mismo valor y capacidad que tiene el hombre, y esa debe ser la lucha para que la mujer tenga las mismas igualdades en la sociedad.

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