Malos Tratos Psicológicos

Se habla de  violencia psicológica cuando una persona adopta una serie de actitudes y palabras destinadas a denigrar o negar la manera de ser de otra persona con el fin de someter, controlar y mantener el poder. No se trata de un desliz puntual sino de una forma de relacionarse.

La dificultad para detectar la violencia psicológica es la imprecisión de sus límites. Un mismo acto puede ser interpretado como abusivo o no dependiendo del contexto. En 2006 todavía no existía una definición consensuada de ésta porque ha sido reconocida recientemente

En este tipo de violencia existe un vínculo directo entre el comportamiento de quien agrede y el impacto emocional negativo que tiene éste  en la víctima. Hay palabras que sirven para provocar la tensión y  la inseguridad y el modo de pronunciarlas está destinado a someter a la otra persona; violencia verbal y psicológica son indisociables.

Ésta se articula en torno a varios ejes de comportamientos que constituyen microviolencias:

  • El control: gastos, relaciones sociales, pensamientos.

  • El aislamiento con el objetivo de que la vida  de la víctima se centre únicamente en el agresor, puede conducir incluso a  una desinserción.
  • Los celos patológicos que se producen a partir de un sentimiento de desvalorarización, él explica su frustración por la infidelidad de su compañera, no soporta  la alteridad, quiere poseerla y le exige presencia continua y exclusiva, ninguna explicación racional aplaca unos celos patológicos puesto que se trata de un rechazo a la realidad.
  • Repetir un mensaje hasta que se consiga la saturación de las capacidades críticas y su juicio, esta forma de violencia normalmente se produce tras una separación.
  • La denigración. Actitudes desdeñosas y palabras hirientes que lograr minar la autoestima de una persona y que le inducen a perder confianza.
  • Las humillaciones, ridiculizar, la denigración sistemática provocan una ruptura de la identidad, un desmoronamiento interior, la víctima acabará asimilando la depreciación y dejará de sentirse digna de ser amada.
  • Los actos de intimidación, se trata de una fuerza indirecta con el objetivo de provocar miedo (lanzar objetos, dar portazos).

  • La indiferencia ante las demandas afectivas, para mantener a la víctima sumida en la inseguridad.
  • Las amenazas la anticipación de un golpe provoca tanto daño en el psiquismo como el golpe mismo, esto se ve intensificado por la incertidumbre con respecto a la que se mantiene a la persona con respecto a la realidad de la amenaza. Así se mantiene el poder.

La violencia física y la psicológica están vinculadas porque la violencia física no se produce si antes no ha habido psicológica. No obstante, esta última se puede dar sola, como en el caso de la violencia perversa que  puede causar mucho sufrimiento, Muchas víctimas dicen que es la forma de violencia más difícil de soportar.

La violencia psicológica tiene por objeto mantener una dominación. Sigue un patrón de intensificación: control, celos, acoso, humillaciones, denigración. La repetición de estas situaciones produce un desgaste mental. Es negada por el agresor y así de esta manera logra conservar el poder

Recensión de “El acoso moral. El maltrato psicológico en la vida cotidiana”  Hirigoyen, Marie France.