Las Mujeres en la Comunicación

La Ley Orgánica 3/2003, de 22 de marzo para la Igualdad Efectiva entre Mujeres y Hombres establece la existencia de la llamada discriminación indirecta cuando una disposición, criterio o práctica aparentemente neutros  pone  a personas de un sexo en desventaja particular con respecto al otro sexo; salvo que dicha disposición, criterio o práctica puedan justificarse objetivamente en atención a una finalidad legítima y que los medios para alcanzar dicha finalidad sean necesarios y adecuados.

La ley proclama que los medios de comunicación social de titularidad pública y la comunicación institucional velarán por la transmisión de una imagen igualitaria, plural y no estereotipada de mujeres y hombres en la sociedad, y promoverán el conocimiento y la difusión del principio de igualdad entre mujeres y hombres.

Son empresarias

Es necesario, por tanto,  elaborar, en la medida en que ello no atente contra la libertad de expresión, directrices profesionales, códigos de conducta y otras formas de autorregulación para fomentar la presentación de imágenes no estereotipadas de las mujeres puesto que aquellas son discriminatorias, degradantes y ofensivas.

Los documentos, folletos, impresos, temas , textos…que realizamos y distribuimos constituyen una comunicación institucional que pueden contribuir en gran medida al adelanto de la mujer; desde este punto de vista es fundamental mostrarla como un ser humano creativo, agente principal, contribuyente y beneficiaria del proceso de desarrollo; erradicando aquellos materiales en los que haya sesgo de género.

Es necesario, por tanto, adoptar las siguientes medidas:

  • Presentar una imagen equilibrada y diferenciada de las mujeres en sus diversos  estilos de vida, desterrando la imagen y la representación androcéntrica en los distintos materiales; reflejando en ellos su aportación a la sociedad y las múltiples funciones que ellas desempeñan. Se trataría de aumentar el acceso a los materiales y a la expresión de sus ideas por todos los medios.

 

Pickering y sus astrónomas
  • Prestar atención especial en los currículos y en todas las etapas educativas al principio de igualdad entre mujeres y hombres. Eliminar y rechazar los comportamientos y contenidos sexistas y  los estereotipos que supongan discriminación entre mujeres y hombres, con especial consideración a ello en los libros de texto y materiales educativos.
Amelia Valcárcel. Filósofa
  • Representarlas en las esferas de la producción, en el trabajo, y realizando aquellas profesiones que no hayan ejercido tradicionalmente. insistir en presentarla en sus papeles tradicionales puede ser contraproducente puesto que perjudica su participación en la sociedad y la relega al mundo de lo privado.
Investigadoras
  • Producir y difundir materiales sobre las mujeres dirigentes, entre otras cosas, como líderes que asumen sus posiciones de liderazgo con experiencias muy diversas que incluyen, sin limitarse a ellas, sus experiencias respecto del logro de un equilibrio entre sus responsabilidades en el trabajo y en la familia, como madres, profesionales, administradoras y empresarias, para servir de modelos, particularmente para las jóvenes.
    Inés Alberdi. UNIFEM
  • Reflejar las necesidades y los problemas de las mujeres de forma apropiada. Hay que suprimir la proyección constante de imágenes negativas y degradantes. No presentarlas como seres inferiores y no explotarlas como objetos sexuales o bienes de consumo.

 

    Buscando trabajo
  • Fomentar la participación de los hombres en pie de igualdad en las responsabilidades familiares, mostrando materiales que hagan hincapié en la igualdad de género y en la exclusión de los estereotipos basados en el género de los papeles que desempeñan las mujeres y los hombres dentro de la familia puesto que la conciliación de la vida personal, familiar y profesional es de aplicación para ambos.

  • Sensibilizar ante el abuso doméstico de cónyuges y menores; así como ante todas las formas de violencia contra la mujer, incluso la violencia de género, contribuyendo a su prevención y eliminación puesto que ésta constituye el símbolo más brutal de la desigualdad existente en nuestra sociedad. La comunicación institucional debe ofrecer imágenes y textos que respeten la igualdad y la dignidad de las mujeres.

  • La difusión de informaciones relativas a la violencia sobre la mujer garantizará, con la correspondiente objetividad informativa, la defensa de los derechos humanos, la libertad y la dignidad de las mujeres víctimas de violencia y de sus descendientes menores. En particular, se tendrá especial cuidado en el tratamiento gráfico de las informaciones.
  • Evitar, en los documentos de publicidad, imágenes o textos, presentar a las mujeres en situaciones o comportamientos discriminatorios; de acuerdo con esta Ley se considerará publicidad ilícita, de conformidad con lo previsto en la legislación general de publicidad y comunicación institucional. La publicidad dirigida a menores deberá transmitir una imagen igualitaria, plural y no estereotipada.

  • Es obligatoria la implantación de un lenguaje no sexista en el ámbito administrativo  así como en todos los proyectos del ámbito de las tecnologías de la información y la comunicación sufragados total o parcialmente con dinero público. Se garantizará que su lenguaje y contenidos sean no sexistas.

Luis Bonino, autor de “Los Micromachismos” ofrece un pequeño truco que podemos trasladar a nuestro ámbito de aplicación. Éste consiste en preguntarnos si lo que representamos vale por igual para los hombres y para las mujeres; una respuesta positiva es, no sólo el ideal que perseguimos, sino, sobre todo, una cuestión de justicia y de derecho, de derechos humanos.

 

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Autor: Maria Rosa Candel Tárraga

Apenas era una niña de dos o tres años cuando mi madre me puso unas gafas color violeta. A través de estos cristales yo he ido mirando, analizando, criticando y construyendo el mundo y las relaciones entre las personas. Estudié lo que pude -Magisterio-, pero, indudablemente, aquello supuso un golpe de suerte, ejercer la labor docente es una profesión que me ha permitido enriquecerme extraordinariamente: la relación con tantas personas, todas tan interesantes, me ha aportado grandes satisfacciones en la vida. Soy profesora de personas adultas y he trabajado en muchos campos: el folklore, las danzas, las enseñanzas iniciales, los clubes de lectura… Siempre he enfocado el trabajo y la vida desde la perspectiva violeta. Formé parte del Seminario de Mujer de la Federación de Universidades Populares. Soy Agente de Igualdad para las mujeres-por titulación y vocación. Formo parte de la Comisión Transversal de Género del Ayuntamiento de Albacete y he llevado y llevo a cabo todos los programas relacionados con el género que organiza la U.P de mi ciudad. Mi labor es sencilla: apoyar a todas las mujeres del mundo. Estoy enredada en la red de sororidad, de la que habla Marcela Lagarde, desde que mi madre me puso las gafas color violeta. Toda mi vida.

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