¡Oh Género Femíneo Encogido y Frágile!

Uso del término “género” en “La Celestina” (siglo XV)

“La Celestina” de Fernando de Rojas, obra capital de la literatura española y cuya primera edición aparece en Burgos en 1499, recoge el término “género” referido a diferencias socioculturales.

La Real Academia de la Lengua Española recomienda el uso de la palabra género únicamente dentro del ámbito específico de los estudios sociológicos (Diccionario Panhispánico de Dudas: género1)

[…]Las palabras tienen género (y no sexo), mientras que los seres vivos tienen sexo (y no género) […] Es inadmisible, sin embargo, el empleo de la palabra género sin este sentido técnico preciso, como mero sinónimo de sexo, […] Para las expresiones discriminación de género y violencia de género existen alternativas como discriminación o violencia por razón de sexo, discriminación o violencia contra las mujeres, violencia doméstica, violencia de pareja….

Su  argumentación es que la palabra género se comenzó a utilizar en el inglés (gender) en los años 70 del siglo XX y con el auge de los estudios feministas se extendió a otras lenguas, entre ellas el español. Sin embargo en los Autos Sesto y Décimo de “La Celestina” de Fernando de Rojas (siglo XV)  se utiliza la palabra GÉNERO, y no sexo. […] Y con este término se alude a una categoría sociocultural que implica diferencias o desigualdades de índole social, económica, política, laboral, etc.

En este etcétera se puede incluir el parlamento de Calisto en el Auto Sesto cuando, siguiendo la tradición misógina de la literatura medieval, aunque sea una obra del Renacimiento; afirma que el género flaco de las hembras se presta más a las cautelas (engaños) que el de los varones.

También  el lamento de Melibea, en el Auto Décimo,ya que por su pertenencia al género femenino, encogido y frágil, no le estaba permitido manifestar abiertamente su amor hacia Calisto.

calisto
Calisto

Auto Sesto

Argumento: en casa de Calisto, éste le pregunta a Celestina sobre lo que le ha acontecido con Melibea. Mientras, Pármeno le pone a cada momento un mote distinto a Celestina pese a que Sempronio le reprende constantemente. En fin, la vieja Celestina le descubre todo lo que ha averiguado de Melibea y le enseña un cordón de la amada. A continuación se dirige a su casa con Pármeno.

CALISTO.- Esso me di, señora madre. Que yo he rebuelto en mi juyzio, mientra te escucho e no he fallado desculpa que buena fuesse ni conuiniente, con que lo dicho se cubriesse ni colorasse, sin quedar terrible sospecha de tu demanda. Porque conozca tu mucho saber, que en todo me pareces más que muger: que como su respuesta tú pronosticaste, proueyste con tiempo tu réplica. ¿Qué más hazía aquella Tusca Adeleta cuya fama, siendo tú viua, se perdiera? La qual tres días ante de su fin prenunció la muerte de su viejo marido e de dos fijos que tenía. Ya creo lo que dizes, que el género flaco de las hembras es más apto para las prestas cautelas, que el de los varones.

Auto Décimo

Argumento: Melibea habla consigo misma arrepintiéndose de no haber accedido a la petición de Celestina cuando le habló de parte de Calisto. Ella piensa que quizás sea tarde y él ya haya puesto sus ojos en otra mujer. Se lamenta de lo que puede pensar de ella su criada Lucrecia cuando sepa que ha roto su honestidad y vergüenza, que siempre como encerrada doncella acostumbró a tener. En su monólogo le suplica a Dios que conceda sufrimiento y paciencia  a su herido corazón para que su terrible pasión pueda disimular.

MELIBEA (…) No se desdore aquella hoja de castidad que tengo asentada sobre este amoroso deseo, publicándose ser otro mi dolor que no el que me atormenta. Pero, ¿cómo lo podré hacer, lastimándome tan cruelmente el ponzoñoso bocado, que la vista de su presencia de aquel caballero me dio? ¡Oh género femíneo encogido y frágile¡¿Por qué no fue a las hembras concedido poder descubrir su congojoso y ardiente amor, como a los varones? Que ni Calisto viviera quejoso ni yo penada.

La Real Academia de la Lengua Española ,concretamente el Departamento de ” Español al Dia” ,responde así a la cuestión que planteé:

 [En relación con su consulta, le remitimos la siguiente información:

    género. (Del lat. genus, genĕris). m. Conjunto de seres que tienen uno o varios caracteres comunes. || 2.  Clase o tipo a que pertenecen personas o cosas. Ese género de bromas no me gusta. […]

   Entendemos que las diez ocasiones en que documentamos la voz género en La Celestina se refieren claramente a las dos primeras acepciones. La comparación con algunos de esos testimonios puede resultar esclarecedora de su sentido:

   -Pues entre los animales ningún género carece de guerra: peces, fieras, aves, serpientes; de lo cual todo una especie a otra persigue: el león al lobo, el lobo el perro, el perro la liebre y, si no pareciese conseja de tras el fuego, yo llegaría más al cabo esta cuenta.

   -[…] finalmente que sepa buscar todo género de dulce pasatiempo para no dejar trasponer tu pensamiento en aquellos crueles desvíos que recebiste de aquella señora en el primer trance de tus amores.

  -Hallarás que dicen que fiar en lo temporal y buscar materia de tristeza que es igual género de locura.

 -las paredes eran altas, la noche escura, la escala delgada, los sirvientes que traía no diestros en aquel género de servicio y él bajaba presuroso a ver un ruido que con sus criados sonaba en la calle, con el gran ímpetu que llevaba no vido bien los pasos, puso el pie en vacío y cayó, y de la triste caída sus más escondidos sesos quedaron repartidos por las piedras y paredes.

   En un último ejemplo de la obra se puede apreciar más claramente:

   -Igual mando tiene en todo género de hombres.]

Las mujeres, por tanto, al igual que los hombres,se agrupan en un género en cuanto que tienen características comunes, pero eso ¿No se contradice con la definición de  género del Diccionario Panhispánico de Dudas, que afirma que las personas tienen sexo,  no género? (!!!)

¿Por qué comentan las otras veces en las que sale la palabra género y estas dos veces que habla del género femenino ,no dicen nada? (¡¡¡)

Lean y opinen. Me sería de utilidad recibir sus comentarios al respecto.

 

 

 

 

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Autor: Maria Rosa Candel Tárraga

Apenas era una niña de dos o tres años cuando mi madre me puso unas gafas color violeta. A través de estos cristales yo he ido mirando, analizando, criticando y construyendo el mundo y las relaciones entre las personas. Estudié lo que pude -Magisterio-, pero, indudablemente, aquello supuso un golpe de suerte, ejercer la labor docente es una profesión que me ha permitido enriquecerme extraordinariamente: la relación con tantas personas, todas tan interesantes, me ha aportado grandes satisfacciones en la vida. Soy profesora de personas adultas y he trabajado en muchos campos: el folklore, las danzas, las enseñanzas iniciales, los clubes de lectura… Siempre he enfocado el trabajo y la vida desde la perspectiva violeta. Formé parte del Seminario de Mujer de la Federación de Universidades Populares. Soy Agente de Igualdad para las mujeres-por titulación y vocación. Formo parte de la Comisión Transversal de Género del Ayuntamiento de Albacete y he llevado y llevo a cabo todos los programas relacionados con el género que organiza la U.P de mi ciudad. Mi labor es sencilla: apoyar a todas las mujeres del mundo. Estoy enredada en la red de sororidad, de la que habla Marcela Lagarde, desde que mi madre me puso las gafas color violeta. Toda mi vida.

1 comentario en “¡Oh Género Femíneo Encogido y Frágile!”

  1. Desde muy pequeño fuí consciente de que las personas podían tener un sexo determinado pero que podían tener unas características que no se correspondían a lo que se esperaba a priori. Me explico: Mi padre estuvo enfermo toda la vida y mi madre tuvo que cuidarle, criar a tres hijos, llevar la casa, trabajar fuera y realizar todas las actividades que solían realizar los hombres, desde arreglar un enchufe o poner clavos hasta encementar una pared a la que se le caen las baldosas. Todo esto le ocasionó problemas con el resto de la sociedad (hombres y mujeres) que no veían con buenos ojos o no toleraban que una mujer dirigiera al 100% su vida.

    Pasados los años estudié algo sobre literatura feminista y llegué a conocer con unas palabras más técnicas aquello que viví, la distinción entre género y sexo: sexo como diferenciación físico-biológica entre hombre y mujer y género como la realización de unas características socio-culturales atribuidas históricamente a hombre o mujer que no tienen que ser inamovibles. Cualquiera de los dos sexos puede tener un género que no es el que le “corresponde” a priori pues puede asumir un rol diferente al que tradicionalmente se le ha asignado (mujer= sensibilidad, pasividad, sumisión, fragilidad…; hombre= fortaleza, valor, acción…). Por tanto las personas perfectamente pueden tener género y sexo.

    Si la RAE, inmovilista por definición, se niega a aceptar la utilización del término género para las personas, debería al menos decirnos que palabra podemos utilizar para designar ese conjunto de características comunes a hombres o mujeres.

    Sigue insistiendo, antes o después será admitido.

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