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	<title>Comentarios en: Lecturas</title>
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	<description>Recursos Didácticos para Docentes</description>
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		<title>Por: Los números de 2010 « Educación en Igualdad:Enrédate</title>
		<link>http://rosacandel.es/derechos-y-palabras/#comment-518</link>
		<dc:creator><![CDATA[Los números de 2010 « Educación en Igualdad:Enrédate]]></dc:creator>
		<pubDate>Sun, 02 Jan 2011 12:41:18 +0000</pubDate>
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		<description><![CDATA[[...] Lecturas [...]]]></description>
		<content:encoded><![CDATA[<p>[...] Lecturas [...]</p>
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		<title>Por: pilar</title>
		<link>http://rosacandel.es/derechos-y-palabras/#comment-485</link>
		<dc:creator><![CDATA[pilar]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 23 Nov 2010 20:35:14 +0000</pubDate>
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		<description><![CDATA[Bonitos libros ROSA me agradó mucho leerlos....]]></description>
		<content:encoded><![CDATA[<p>Bonitos libros ROSA me agradó mucho leerlos&#8230;.</p>
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		<title>Por: Charo</title>
		<link>http://rosacandel.es/derechos-y-palabras/#comment-312</link>
		<dc:creator><![CDATA[Charo]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 01 Jul 2010 16:38:34 +0000</pubDate>
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		<description><![CDATA[Cada día me enseñas cosas nuevas,te lo agradezco.]]></description>
		<content:encoded><![CDATA[<p>Cada día me enseñas cosas nuevas,te lo agradezco.</p>
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		<title>Por: José María</title>
		<link>http://rosacandel.es/derechos-y-palabras/#comment-19</link>
		<dc:creator><![CDATA[José María]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 02 Nov 2009 16:31:00 +0000</pubDate>
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		<description><![CDATA[«Madame Bovary soy yo», respondía Flaubert cuando le preguntaron por la identidad de ese personaje tan asombrosamente vivo. Y a medida que vas leyendo la novela y que te vas relacionando con su protagonista, puedes caer en la cuenta de que también tú eres Emma. Todos pueden serlo. 
Y el que no lo crea así es que no ha soñado. ¿Quién no ha creído, al menos una vez, que estaba bailando con la sensualidad hecha carne? Acicalada como una actriz debutante, Emma lo cree cuando ejecuta su primer vals con el vizconde y siente alas en sus pies. 
¿Y quién no ha creído, al menos una vez, que la vida estaba en otra parte y que otra vida más generosa y más intensa nos estaba esperando a la vuelta del camino? 
Emma cree, o necesita creer, que su frente está marcada por la señal de una determinación sublime y, tras el primer acto de transgresión de la norma, siente, al mirarse al espejo, que es una de las heroínas adúlteras de sus lecturas clandestinas. 
Su verdadero mal es que está enamorada del amor: de un amor por encima de todos los amores, de un deseo por encima de todos los deseos. Su fulminante ideal la ciega, y no ve a su marido, que al final parece aquejado por la misma enfermedad que su esposa. 
La muerte de Madame Bovary nos coge al final a traición, porque es la muerte del sueño romántico, (y la muerte de esa frenética partitura que Emma lleva escrita en el corazón). 

Cuando Gustave Flaubert escribió esta historia no sé en qué habrá estado pensando, pero se siente hasta en la médula el amor, la desesperanza, la idealización de su personaje principal: Emma Bovary. Muchos estudiosos de la novela atribuyen la historia de Emma Bovary a alguna muchacha que haya existido verdaderamente en Francia, Sin embargo Flaubert negó que haya basado su personaje en alguna persona de carne y hueso, llegó a decir incluso: La Bovary C&#039;est moi. (La Bovary soy yo). Flaubert y Madame Bovary son una misma cosa, como el Cervantes y el Quijote, son retratos de ellos mismos.
Sufrir de bovarismo es estar enamorado del amor, idealizar al amor. Emma, no está enamorada ni de su esposo ni de sus amantes, tanto éste como aquellos resultan ser mediocres y pusilánimes a la vista de la Señora Bovary. Por eso podemos hacer un paralelismo entre Quijotismo y bovarismo: ambos nacen del afán de gloria, del deseo acuciante de ser protagonistas de sucesos gloriosos, lejos de la gris existencia cotidiana. Tanto Don Quijote como Emma Bovary son idealistas: uno idealiza la vida, y la otra el amor. Ambos, tanto Don Quijote como Emma fusionan la vida con las ilusiones para hacerla a la realidad más colorida, pero el final de Emma es desastroso, su amor al amor la llevará al desastre. Idealizar al amor es tratar de construir con una pompa de jabón un ser de carne y hueso que jamás existirá.
Idealizar ya sea la vida o el amor muchas veces puede ser bueno, cuando hace menos penosa la existencia, pero cuando la idealización nos lleva a bordear la locura y la desesperanza esta idealización pronto se puede transformar en terror.
Sufrir de bovarismo nos puede llevar a una insatisfacción generalizada, a ver siempre el vaso vacío y no lleno, a no darse cuenta de quien realmente nos ama. Da pena al final de la novela cuando la Bovary en su lecho de muerte se da cuenta que el único que verdaderamente la ha amado, a pesar de todos sus falencias y errores ha sido Charles, su esposo. 

Bovarismo 

Se entiende por bovarismo el estado de insatisfacción crónica de una persona, producido por el contraste entre sus ilusiones y aspiraciones (a menudo desproporcionadas respecto a sus propias posibilidades) y la realidad, que suele frustrarlas. El término fue utilizado por primera vez por el filósofo francés Jules de Gaultier en su estudio Le Bovarysme, la psychologie dans l&#039;œuvre de Flaubert (1892), en el que se refiere a la novela Madame Bovary de Gustave Flaubert, en concreto a la figura de su protagonista, Emma Bovary, que se ha convertido en el prototipo de la insatisfacción conyugal. Aunque el término bovarismo no está recogido en el Diccionario de la Real Academia Española tiene un uso relativamente frecuente en obras ensayísticas y figura en diccionarios de Psicología. Wikipedia.


El bovarismo es una compulsión frenética por la lectura de libros de ficción, que provoca en el lector (y desde el mismo momento de la lectura) una confusión mental y anímica que lo lleva a creerse dentro de la fantasía, de modo de abstraerse peligrosamente de la realidad, intentando al mismo tiempo, mediante una operación alucinatoria, delirante e inútil, tratar de participar en &quot;la mentira&quot; que lee, y modificar &quot;la verdad o realidad&quot; en que vive. Es terrible... se produce una alteración de las defensas, pulsaciones aceleradas, sudores fríos, un frenesí de dicha solamente comparable a la plenitud física. Pero no es virtual como la Internet, sino que aquí se produce realmente una simbiosis &quot;realidad-fantasía&quot;, que provoca cambios inmediatos en los enfermos. Por ejemplo, por algunas novelas de amor con final feliz, se han descrito casos de entusiasmo adrenalino-sinérgicos sólo comparados al triunfo de la heroína.
El nombre o bautizo de la patología es en honor al personaje de Gustave Flaubert (Madame &quot;Emma&quot; Bovary), pero el primer descubridor del virus fue Miguel de Cervantes Saavedra, ya que el primer caso clínico que registra la ciencia, es precisamente &quot;Don Quijote&quot;. Ese es el padre de la enfermedad; el ingenioso hidalgo fue el primero en contraer el terrible mal del bovarismo.

Madame Bovary, Vargas Llosa y el bovarismo
Pocas novelas han dado tanto que hablar como Madame Bovary de Gustave Flaubert. Esta obra, de puro corte realista, produjo en la sociedad europea primero, y en todo Occidente después, una serie de críticas, análisis e investigaciones fuera de lo común. Hoy nos detenemos a analizar el amor no correspondido de Mario Vargas Llosa por la protagonista del libro. Y el papel determinante que jugó Emma Bovary en la construcción de la teoría psicoanalítica de Jacques Lacan. 

Stendhal, Balzac, Flaubert y Guy Maupassant fueron los iniciadores del movimiento realista en literatura, que fue el resultado de una fuerte reacción contra el romanticismo. El movimiento realista se proponía representar o describir la realidad con los máximos detalles, ya sea en el comportamiento humano o en su entorno social y geográfico. El compromiso estaba puesto en la fidelidad con los sucesos tales como se desarrollan en la vida cotidiana. 

Madame Bovary encarna y representa la esencia de ese gran movimiento que en su momento fue insurrecto y atrevido; escrito por Gustavo Flaubert en 1857 cuando el autor tenía 36 años, después de haber publicado La Tentación de San Antonio, una novela de realismo religioso de regular calidad. 

Madame Bovary fue censurada y sometida a juicio por los tribunales franceses. Apenas apareció la primera publicación, la burguesía y el sistema imperante no toleraron que Flaubert hiciera una novela donde se pusieran tan al desnudo las contradicciones de la sociedad y las condiciones de la mujer francesa de entonces. 

Está escrita describiendo los mínimos detalles socioeconómicos de la época, introduciéndose profundamente en el interior de los conflictos humanos y psicológicos de cada uno de los personajes.


Vargas Llosa y un amor no correspondido

La crítica que ha tenido -y que aún tiene- es innumerable y muy variada. En el terreno literario y científico la obra presenta dos aspectos interesantes: uno es la relación de Mario Vargas Llosa con Emma Bovary y el otro es la descripción teórica en el terreno psiquiátrico de un cuadro psicopatológico que fue llamado &quot;bovarismo&quot;.

Del primero nació un interesante libro: &quot;La orgía perpetua&quot;. Del segundo surgieron varias investigaciones hechas en Francia por los psiquiatras: J. Palante, Génil Perrin y J. Gaultier, en un primer momento, y por Jacques Lacan, posteriormente.

Vargas Llosa escribe en Málaga, España, en 1974, una experiencia vivencial conmovedora. La misma había sido sentida por el escritor peruano a los 25 años, cuando llegó becado a París y comenzó a leer Madame Bovary en la lengua original. En la tierra donde el fantasma de Emma deambulaba serpenteando las letras y se proyectaba más allá de las palabras. 

Afirma en las primeras páginas del libro que &quot;un puñado de personajes literarios ha marcado mi vida de manera más durable que buena parte de los seres de carne y hueso que he conocido&quot;. Por lo visto Emma marcó a sangre y fuego al peruano, y lo podemos comprobar en el ejemplar que salió de aquella investigación. Esto habla del poder de la ficción y de la importancia del arte en la formación del hombre. 

Nuestro investigador comienza haciendo un exhaustivo análisis del personaje central, de la vida personal de Flaubert, del origen de la novela, la opinión de sus amigos, las obras anteriores, las motivaciones inconscientes, el lugar y el tiempo que le llevó escribirla, la relación con los acontecimientos del entorno del escritor, la vida sentimental, las enfermedades nerviosas padecidas mientras la escribía y hasta la vida sexual del novelista entre 1851 y 1856, período que tardó en confeccionarla. Y cuando se introduce en la heroína se crea una simbiosis idílica entre Vargas Llosa y Emma que él mismo denominó &quot;una pasión no correspondida&quot;.

El sentimiento amoroso que le despierta Emma tiene perfiles epopéyicos en las investigaciones literarias y sostiene que &quot;Emma representa y defiende de modo ejemplar un lado de lo humano, brutalmente negado por casi todas las religiones, filosofías e ideologías, y presentado por ellas como motivo de vergüenza para la especie. Su represión ha sido la causa de su infelicidad, tan extendida como la explotación económica, el sectarismo religioso o la sed de conquista entre los hombres&quot;. 

Al cabo del tiempo, sectores cada vez más amplios -ahora hasta la Iglesia- han llegado a admitir que el hombre tenía derecho a comer, a pensar y a expresar sus ideas libremente, a la salud, a una vejez segura. Pero todavía, como en los tiempos de Emma Bovary, se mantienen los mismos tabúes, que universalmente niegan a los hombres el derecho al placer, a la realización de sus deseos. La historia de Emma es una ciega, tenaz, desesperada rebelión contra la violencia social que sofoca ese derecho.

Al terminar el capítulo I afirma que &quot;el final de la historia es grandioso, porque en los últimos años esta campesinita normanda ha alcanzado una popularidad que no da señales de cesar y que en los años venideros probablemente seguirá creciendo.&quot;

Reconoce su enamoramiento por Emma y por la rebeldía de aquella mujer, y asiente que por el aumento de la popularidad de su amada debería estar celoso pero no lo está. Como ciertos viejos perversos con sus jóvenes esposas, lo halaga sobremanera esa solicitación tenaz, ese favor multitudinario, esa excitación hormigueante que rodea a la muchacha que ama. &quot;Sé que, en el territorio en que se prodiga su belleza, nadie, fuera del oficial de sanidad, Rodolfo y León, gozará de ella, y que en este donde me hallo a nadie podrá dar más de lo que a mí me ha dado.&quot; 

&quot;La orgía perpetua&quot; es una obra que trasciende los límites de un ensayo, aunque lo sea en parte. Se trata de una confesión amorosa, escrita con el corazón de un joven enamorado, que pone en evidencia las condiciones imaginarias del amor. (&quot;Amar es dar lo que no se tiene a alguien que no lo es&quot;. J. Lacan).


Bovary + psicoanálisis = bovarismo

Madame Bovary fue publicada en 1857 y tanto Flaubert como el editor tuvieron que enfrentar un importante proceso legal, acusados de inmoralidad, ya que la temática central del libro gira alrededor del adulterio. Fue considerada una obra maestra de la literatura francesa mucho tiempo después de aquel atropello judicial.

En los primeros años del siglo XX la psiquiatría introduce el término &quot;bovarismo&quot; para designar un estado &quot;psicopatológico&quot; relacionado con la personalidad de Emma Bovary. Estas indagaciones las realiza en Francia Jules Gaultier y las publicó en &quot;El bovarysme&quot;; Mercure de France 1902. Define esa &quot;patología&quot; como la evasión en lo imaginario por insatisfacción. 

Silvia Tendlarz dio a conocer en &quot;Escansion&quot;, Editorial Manantial, un artículo en &quot;Perversión y vida amorosa&quot; sobre bovarismo, señalando que los personajes de Flaubert, incluso el mismo Quijote y algunos de Molière, representan el bovarismo sentimental, reservando otros personajes de los mismos autores para identificar el bovarismo intelectual, el bovarismo del conocimiento, el bovarismo moral, el bovarismo de la voluntad, etc.

Pero ¿qué es en la psicopatología clásica el bovarismo? Sería algo así como el poder que tiene el hombre de concebirse diferente de como es, y en consecuencia hacerse una realidad ficticia y jugar un papel que intenta sostener a pesar de su naturaleza verdadera y a pesar de los hechos.

Es evidente que los personajes de Flaubert son todos &quot;bováricos&quot; en el sentido en que define Gaultier a las personalidades con &quot;evasión en lo imaginario por insatisfacción&quot;, pero es en Emma donde &quot;la ficción de la identidad del yo&quot; llega a su máxima expresión. 

Lacan escribe sobre esto en su tesis doctoral donde teoriza sobre la psicosis de una paciente, Aimée. Allí sostiene que el bovarismo es una de las funciones esenciales de la personalidad y que el desarrollo de la misma está ligada a la historia personal, a sus experiencias y a su educación, oponiéndose de esa manera a la concepción constitucionalista y biológica de la personalidad.

La tesis doctoral de Lacan se llama &quot;De la psicosis paranoica y su relación con la personalidad&quot;, y fue expuesta y publicada en 1932. Allí le da una gran importancia al &quot;medio social&quot; en la estructuración del sujeto. Ese medio es el Otro (escrito con mayúscula hace referencia al Otro del lenguaje), tal como lo desarrolla en toda su enseñanza. La génesis social de la personalidad pone en evidencia la &quot;captación del sujeto por el Otro&quot; y pone a la locura en relación con aquella. 

En la historia personal del sujeto se encuentran elementos dados por imágenes &quot;ideales&quot;, por los cuales Lacan arribará a su teoría del Estadio del Espejo. Por eso le interesa el bovarismo de Gaultier, puesto que para éste las ficciones son imágenes ideales que surgen del medio social y de los sucesos históricos.

Aimée le presenta a Lacan una serie de escritos que confirmarían el diagnóstico y los cuales son definidos por él mismo como de &quot;escritura automática&quot;, dándole a ellos una importancia capital. Vale recordar que Paul Eluard en su &quot;Elogio de la palabra de la poesía involuntaria&quot; afirma: 

&quot;Pasan por locos aquellos que enseñan que existen mil maneras de decir su amor, su alegría y su pena... inútiles, locos malditos son aquellos que revelan, reproducen, interpretan la humilde voz que se queja o que canta entre la muchedumbre sin saber que ella es sublime&quot;.

Lacan encuentra en el análisis de la personalidad de Aimée evidentes rasgos bováricos que se van manifestando a lo largo de su historia y que unido al concepto de &quot;ideal&quot;, que en esa época usaba mucho (todavía no distinguía entre el ideal del Yo y el Yo ideal), concluye que la locura de su paciente se mantuvo estabilizada en tanto pudo sostenerse con los &quot;ideales bováricos&quot;. 

Volviendo a Madame Bovary, se evidencia que Emma, la heroína inmortal, no sólo salió de las letras para entrar en el corazón de Vargas Llosa y de tantos otros enamoradizos anónimos, sino que engrosó con su incorpórea y fuerte existencia no sólo el mundo literario sino también el campo científico. por Oscar D&#039;Angelo 





La orgía perpetua de Mario Vargas Llosa:
En este brillante ensayo, Mario Vargas Llosa analiza una de las novelas que han marcado su carrera como escritor: Madame Bovary, de Gustave Flaubert, considerado el fundador de la novela moderna y uno de los maestros indiscutibles de todos los narradores posteriores.

La pesquisa del narrador peruano tantea tres diferentes vías de aproximación al texto flaubertiano: en una primera parte, de tono autobiográfico, Vargas Llosa se retrata a sí mismo como lector enfervorizado y pasional. La segunda parte es un análisis exhaustivo de Madame Bovary, cómo es y lo que significa una obra en la que se combinan con pericia la rebeldía, la violencia, el melodrama y el sexo. En la tercera parte se rastrea la relación de la obra de Flaubert con la historia y el desarrollo del género más representativo de la literatura moderna: la novela.

Mario Vargas Llosa resulta tan solvente en su faceta de crítico literario como lo es en su oficio de narrador. Del encuentro de una inteligencia narrativa como la del novelista peruano con la obra más importante de uno de los autores esenciales de la literatura universal nace un ensayo que vale por todo un curso de literatura.]]></description>
		<content:encoded><![CDATA[<p>«Madame Bovary soy yo», respondía Flaubert cuando le preguntaron por la identidad de ese personaje tan asombrosamente vivo. Y a medida que vas leyendo la novela y que te vas relacionando con su protagonista, puedes caer en la cuenta de que también tú eres Emma. Todos pueden serlo.<br />
Y el que no lo crea así es que no ha soñado. ¿Quién no ha creído, al menos una vez, que estaba bailando con la sensualidad hecha carne? Acicalada como una actriz debutante, Emma lo cree cuando ejecuta su primer vals con el vizconde y siente alas en sus pies.<br />
¿Y quién no ha creído, al menos una vez, que la vida estaba en otra parte y que otra vida más generosa y más intensa nos estaba esperando a la vuelta del camino?<br />
Emma cree, o necesita creer, que su frente está marcada por la señal de una determinación sublime y, tras el primer acto de transgresión de la norma, siente, al mirarse al espejo, que es una de las heroínas adúlteras de sus lecturas clandestinas.<br />
Su verdadero mal es que está enamorada del amor: de un amor por encima de todos los amores, de un deseo por encima de todos los deseos. Su fulminante ideal la ciega, y no ve a su marido, que al final parece aquejado por la misma enfermedad que su esposa.<br />
La muerte de Madame Bovary nos coge al final a traición, porque es la muerte del sueño romántico, (y la muerte de esa frenética partitura que Emma lleva escrita en el corazón). </p>
<p>Cuando Gustave Flaubert escribió esta historia no sé en qué habrá estado pensando, pero se siente hasta en la médula el amor, la desesperanza, la idealización de su personaje principal: Emma Bovary. Muchos estudiosos de la novela atribuyen la historia de Emma Bovary a alguna muchacha que haya existido verdaderamente en Francia, Sin embargo Flaubert negó que haya basado su personaje en alguna persona de carne y hueso, llegó a decir incluso: La Bovary C&#8217;est moi. (La Bovary soy yo). Flaubert y Madame Bovary son una misma cosa, como el Cervantes y el Quijote, son retratos de ellos mismos.<br />
Sufrir de bovarismo es estar enamorado del amor, idealizar al amor. Emma, no está enamorada ni de su esposo ni de sus amantes, tanto éste como aquellos resultan ser mediocres y pusilánimes a la vista de la Señora Bovary. Por eso podemos hacer un paralelismo entre Quijotismo y bovarismo: ambos nacen del afán de gloria, del deseo acuciante de ser protagonistas de sucesos gloriosos, lejos de la gris existencia cotidiana. Tanto Don Quijote como Emma Bovary son idealistas: uno idealiza la vida, y la otra el amor. Ambos, tanto Don Quijote como Emma fusionan la vida con las ilusiones para hacerla a la realidad más colorida, pero el final de Emma es desastroso, su amor al amor la llevará al desastre. Idealizar al amor es tratar de construir con una pompa de jabón un ser de carne y hueso que jamás existirá.<br />
Idealizar ya sea la vida o el amor muchas veces puede ser bueno, cuando hace menos penosa la existencia, pero cuando la idealización nos lleva a bordear la locura y la desesperanza esta idealización pronto se puede transformar en terror.<br />
Sufrir de bovarismo nos puede llevar a una insatisfacción generalizada, a ver siempre el vaso vacío y no lleno, a no darse cuenta de quien realmente nos ama. Da pena al final de la novela cuando la Bovary en su lecho de muerte se da cuenta que el único que verdaderamente la ha amado, a pesar de todos sus falencias y errores ha sido Charles, su esposo. </p>
<p>Bovarismo </p>
<p>Se entiende por bovarismo el estado de insatisfacción crónica de una persona, producido por el contraste entre sus ilusiones y aspiraciones (a menudo desproporcionadas respecto a sus propias posibilidades) y la realidad, que suele frustrarlas. El término fue utilizado por primera vez por el filósofo francés Jules de Gaultier en su estudio Le Bovarysme, la psychologie dans l&#8217;œuvre de Flaubert (1892), en el que se refiere a la novela Madame Bovary de Gustave Flaubert, en concreto a la figura de su protagonista, Emma Bovary, que se ha convertido en el prototipo de la insatisfacción conyugal. Aunque el término bovarismo no está recogido en el Diccionario de la Real Academia Española tiene un uso relativamente frecuente en obras ensayísticas y figura en diccionarios de Psicología. Wikipedia.</p>
<p>El bovarismo es una compulsión frenética por la lectura de libros de ficción, que provoca en el lector (y desde el mismo momento de la lectura) una confusión mental y anímica que lo lleva a creerse dentro de la fantasía, de modo de abstraerse peligrosamente de la realidad, intentando al mismo tiempo, mediante una operación alucinatoria, delirante e inútil, tratar de participar en &#8220;la mentira&#8221; que lee, y modificar &#8220;la verdad o realidad&#8221; en que vive. Es terrible&#8230; se produce una alteración de las defensas, pulsaciones aceleradas, sudores fríos, un frenesí de dicha solamente comparable a la plenitud física. Pero no es virtual como la Internet, sino que aquí se produce realmente una simbiosis &#8220;realidad-fantasía&#8221;, que provoca cambios inmediatos en los enfermos. Por ejemplo, por algunas novelas de amor con final feliz, se han descrito casos de entusiasmo adrenalino-sinérgicos sólo comparados al triunfo de la heroína.<br />
El nombre o bautizo de la patología es en honor al personaje de Gustave Flaubert (Madame &#8220;Emma&#8221; Bovary), pero el primer descubridor del virus fue Miguel de Cervantes Saavedra, ya que el primer caso clínico que registra la ciencia, es precisamente &#8220;Don Quijote&#8221;. Ese es el padre de la enfermedad; el ingenioso hidalgo fue el primero en contraer el terrible mal del bovarismo.</p>
<p>Madame Bovary, Vargas Llosa y el bovarismo<br />
Pocas novelas han dado tanto que hablar como Madame Bovary de Gustave Flaubert. Esta obra, de puro corte realista, produjo en la sociedad europea primero, y en todo Occidente después, una serie de críticas, análisis e investigaciones fuera de lo común. Hoy nos detenemos a analizar el amor no correspondido de Mario Vargas Llosa por la protagonista del libro. Y el papel determinante que jugó Emma Bovary en la construcción de la teoría psicoanalítica de Jacques Lacan. </p>
<p>Stendhal, Balzac, Flaubert y Guy Maupassant fueron los iniciadores del movimiento realista en literatura, que fue el resultado de una fuerte reacción contra el romanticismo. El movimiento realista se proponía representar o describir la realidad con los máximos detalles, ya sea en el comportamiento humano o en su entorno social y geográfico. El compromiso estaba puesto en la fidelidad con los sucesos tales como se desarrollan en la vida cotidiana. </p>
<p>Madame Bovary encarna y representa la esencia de ese gran movimiento que en su momento fue insurrecto y atrevido; escrito por Gustavo Flaubert en 1857 cuando el autor tenía 36 años, después de haber publicado La Tentación de San Antonio, una novela de realismo religioso de regular calidad. </p>
<p>Madame Bovary fue censurada y sometida a juicio por los tribunales franceses. Apenas apareció la primera publicación, la burguesía y el sistema imperante no toleraron que Flaubert hiciera una novela donde se pusieran tan al desnudo las contradicciones de la sociedad y las condiciones de la mujer francesa de entonces. </p>
<p>Está escrita describiendo los mínimos detalles socioeconómicos de la época, introduciéndose profundamente en el interior de los conflictos humanos y psicológicos de cada uno de los personajes.</p>
<p>Vargas Llosa y un amor no correspondido</p>
<p>La crítica que ha tenido -y que aún tiene- es innumerable y muy variada. En el terreno literario y científico la obra presenta dos aspectos interesantes: uno es la relación de Mario Vargas Llosa con Emma Bovary y el otro es la descripción teórica en el terreno psiquiátrico de un cuadro psicopatológico que fue llamado &#8220;bovarismo&#8221;.</p>
<p>Del primero nació un interesante libro: &#8220;La orgía perpetua&#8221;. Del segundo surgieron varias investigaciones hechas en Francia por los psiquiatras: J. Palante, Génil Perrin y J. Gaultier, en un primer momento, y por Jacques Lacan, posteriormente.</p>
<p>Vargas Llosa escribe en Málaga, España, en 1974, una experiencia vivencial conmovedora. La misma había sido sentida por el escritor peruano a los 25 años, cuando llegó becado a París y comenzó a leer Madame Bovary en la lengua original. En la tierra donde el fantasma de Emma deambulaba serpenteando las letras y se proyectaba más allá de las palabras. </p>
<p>Afirma en las primeras páginas del libro que &#8220;un puñado de personajes literarios ha marcado mi vida de manera más durable que buena parte de los seres de carne y hueso que he conocido&#8221;. Por lo visto Emma marcó a sangre y fuego al peruano, y lo podemos comprobar en el ejemplar que salió de aquella investigación. Esto habla del poder de la ficción y de la importancia del arte en la formación del hombre. </p>
<p>Nuestro investigador comienza haciendo un exhaustivo análisis del personaje central, de la vida personal de Flaubert, del origen de la novela, la opinión de sus amigos, las obras anteriores, las motivaciones inconscientes, el lugar y el tiempo que le llevó escribirla, la relación con los acontecimientos del entorno del escritor, la vida sentimental, las enfermedades nerviosas padecidas mientras la escribía y hasta la vida sexual del novelista entre 1851 y 1856, período que tardó en confeccionarla. Y cuando se introduce en la heroína se crea una simbiosis idílica entre Vargas Llosa y Emma que él mismo denominó &#8220;una pasión no correspondida&#8221;.</p>
<p>El sentimiento amoroso que le despierta Emma tiene perfiles epopéyicos en las investigaciones literarias y sostiene que &#8220;Emma representa y defiende de modo ejemplar un lado de lo humano, brutalmente negado por casi todas las religiones, filosofías e ideologías, y presentado por ellas como motivo de vergüenza para la especie. Su represión ha sido la causa de su infelicidad, tan extendida como la explotación económica, el sectarismo religioso o la sed de conquista entre los hombres&#8221;. </p>
<p>Al cabo del tiempo, sectores cada vez más amplios -ahora hasta la Iglesia- han llegado a admitir que el hombre tenía derecho a comer, a pensar y a expresar sus ideas libremente, a la salud, a una vejez segura. Pero todavía, como en los tiempos de Emma Bovary, se mantienen los mismos tabúes, que universalmente niegan a los hombres el derecho al placer, a la realización de sus deseos. La historia de Emma es una ciega, tenaz, desesperada rebelión contra la violencia social que sofoca ese derecho.</p>
<p>Al terminar el capítulo I afirma que &#8220;el final de la historia es grandioso, porque en los últimos años esta campesinita normanda ha alcanzado una popularidad que no da señales de cesar y que en los años venideros probablemente seguirá creciendo.&#8221;</p>
<p>Reconoce su enamoramiento por Emma y por la rebeldía de aquella mujer, y asiente que por el aumento de la popularidad de su amada debería estar celoso pero no lo está. Como ciertos viejos perversos con sus jóvenes esposas, lo halaga sobremanera esa solicitación tenaz, ese favor multitudinario, esa excitación hormigueante que rodea a la muchacha que ama. &#8220;Sé que, en el territorio en que se prodiga su belleza, nadie, fuera del oficial de sanidad, Rodolfo y León, gozará de ella, y que en este donde me hallo a nadie podrá dar más de lo que a mí me ha dado.&#8221; </p>
<p>&#8220;La orgía perpetua&#8221; es una obra que trasciende los límites de un ensayo, aunque lo sea en parte. Se trata de una confesión amorosa, escrita con el corazón de un joven enamorado, que pone en evidencia las condiciones imaginarias del amor. (&#8220;Amar es dar lo que no se tiene a alguien que no lo es&#8221;. J. Lacan).</p>
<p>Bovary + psicoanálisis = bovarismo</p>
<p>Madame Bovary fue publicada en 1857 y tanto Flaubert como el editor tuvieron que enfrentar un importante proceso legal, acusados de inmoralidad, ya que la temática central del libro gira alrededor del adulterio. Fue considerada una obra maestra de la literatura francesa mucho tiempo después de aquel atropello judicial.</p>
<p>En los primeros años del siglo XX la psiquiatría introduce el término &#8220;bovarismo&#8221; para designar un estado &#8220;psicopatológico&#8221; relacionado con la personalidad de Emma Bovary. Estas indagaciones las realiza en Francia Jules Gaultier y las publicó en &#8220;El bovarysme&#8221;; Mercure de France 1902. Define esa &#8220;patología&#8221; como la evasión en lo imaginario por insatisfacción. </p>
<p>Silvia Tendlarz dio a conocer en &#8220;Escansion&#8221;, Editorial Manantial, un artículo en &#8220;Perversión y vida amorosa&#8221; sobre bovarismo, señalando que los personajes de Flaubert, incluso el mismo Quijote y algunos de Molière, representan el bovarismo sentimental, reservando otros personajes de los mismos autores para identificar el bovarismo intelectual, el bovarismo del conocimiento, el bovarismo moral, el bovarismo de la voluntad, etc.</p>
<p>Pero ¿qué es en la psicopatología clásica el bovarismo? Sería algo así como el poder que tiene el hombre de concebirse diferente de como es, y en consecuencia hacerse una realidad ficticia y jugar un papel que intenta sostener a pesar de su naturaleza verdadera y a pesar de los hechos.</p>
<p>Es evidente que los personajes de Flaubert son todos &#8220;bováricos&#8221; en el sentido en que define Gaultier a las personalidades con &#8220;evasión en lo imaginario por insatisfacción&#8221;, pero es en Emma donde &#8220;la ficción de la identidad del yo&#8221; llega a su máxima expresión. </p>
<p>Lacan escribe sobre esto en su tesis doctoral donde teoriza sobre la psicosis de una paciente, Aimée. Allí sostiene que el bovarismo es una de las funciones esenciales de la personalidad y que el desarrollo de la misma está ligada a la historia personal, a sus experiencias y a su educación, oponiéndose de esa manera a la concepción constitucionalista y biológica de la personalidad.</p>
<p>La tesis doctoral de Lacan se llama &#8220;De la psicosis paranoica y su relación con la personalidad&#8221;, y fue expuesta y publicada en 1932. Allí le da una gran importancia al &#8220;medio social&#8221; en la estructuración del sujeto. Ese medio es el Otro (escrito con mayúscula hace referencia al Otro del lenguaje), tal como lo desarrolla en toda su enseñanza. La génesis social de la personalidad pone en evidencia la &#8220;captación del sujeto por el Otro&#8221; y pone a la locura en relación con aquella. </p>
<p>En la historia personal del sujeto se encuentran elementos dados por imágenes &#8220;ideales&#8221;, por los cuales Lacan arribará a su teoría del Estadio del Espejo. Por eso le interesa el bovarismo de Gaultier, puesto que para éste las ficciones son imágenes ideales que surgen del medio social y de los sucesos históricos.</p>
<p>Aimée le presenta a Lacan una serie de escritos que confirmarían el diagnóstico y los cuales son definidos por él mismo como de &#8220;escritura automática&#8221;, dándole a ellos una importancia capital. Vale recordar que Paul Eluard en su &#8220;Elogio de la palabra de la poesía involuntaria&#8221; afirma: </p>
<p>&#8220;Pasan por locos aquellos que enseñan que existen mil maneras de decir su amor, su alegría y su pena&#8230; inútiles, locos malditos son aquellos que revelan, reproducen, interpretan la humilde voz que se queja o que canta entre la muchedumbre sin saber que ella es sublime&#8221;.</p>
<p>Lacan encuentra en el análisis de la personalidad de Aimée evidentes rasgos bováricos que se van manifestando a lo largo de su historia y que unido al concepto de &#8220;ideal&#8221;, que en esa época usaba mucho (todavía no distinguía entre el ideal del Yo y el Yo ideal), concluye que la locura de su paciente se mantuvo estabilizada en tanto pudo sostenerse con los &#8220;ideales bováricos&#8221;. </p>
<p>Volviendo a Madame Bovary, se evidencia que Emma, la heroína inmortal, no sólo salió de las letras para entrar en el corazón de Vargas Llosa y de tantos otros enamoradizos anónimos, sino que engrosó con su incorpórea y fuerte existencia no sólo el mundo literario sino también el campo científico. por Oscar D&#8217;Angelo </p>
<p>La orgía perpetua de Mario Vargas Llosa:<br />
En este brillante ensayo, Mario Vargas Llosa analiza una de las novelas que han marcado su carrera como escritor: Madame Bovary, de Gustave Flaubert, considerado el fundador de la novela moderna y uno de los maestros indiscutibles de todos los narradores posteriores.</p>
<p>La pesquisa del narrador peruano tantea tres diferentes vías de aproximación al texto flaubertiano: en una primera parte, de tono autobiográfico, Vargas Llosa se retrata a sí mismo como lector enfervorizado y pasional. La segunda parte es un análisis exhaustivo de Madame Bovary, cómo es y lo que significa una obra en la que se combinan con pericia la rebeldía, la violencia, el melodrama y el sexo. En la tercera parte se rastrea la relación de la obra de Flaubert con la historia y el desarrollo del género más representativo de la literatura moderna: la novela.</p>
<p>Mario Vargas Llosa resulta tan solvente en su faceta de crítico literario como lo es en su oficio de narrador. Del encuentro de una inteligencia narrativa como la del novelista peruano con la obra más importante de uno de los autores esenciales de la literatura universal nace un ensayo que vale por todo un curso de literatura.</p>
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