Posteado por: Maria Rosa Candel Tárraga en: 26 julio 2009
En ese tiempo donde no había métodos tan sofisticados, como hoy día, para adivinar el sexo de la criatura que iba a nacer, se recurría a la apariencia de la embarazada y a la influencia de la luna junto con otros métodos.
Se decía que si en el momento de la fecundación la luna estaba en cuarto creciente sería niño y si estaba en cuarto menguante, niña.

Influencia de la Luna
El sexo de quien iba a nacer creían que podía depender de dónde se hubiera realizado el coito, si había sido realizado a los pies de la cama, sería niño (Valdeganga y Balazote).
Tenían en cuenta cuando había nacido el hermano mayor, si éste había venido al mundo en cuarto creciente el segundo sería de sexo diferente, si lo había hecho en cuarto menguante sería de sexo semejante (“igualante”) el segundo hijo y sucesivos.